sábado, 14 de mayo de 2011

Cinco segundos hacen la diferencia

Sí, sufro de vértigo. Y por una muy simple razón. ¿Se imaginan cayendo de un edificio alto, de un puente, y ver cómo se acerca el suelo a uno? Entre más alto, peor. No me puedo imaginar lo que sería pasar los últimos 5 segundos de mi vida literalmente muerto del miedo porque no quiero morir, y trato de ver qué hago para no morir sin ningún resultado porque en el fondo sé que voy a morir. Es tan sencillo como eso. Además, no entiendo, simplemente no entiendo cómo la gente puede estar tan tranquila andando cerca del borde de un puente. En cualquier momento, pasa alguien corriendo al lado de uno, uno no lo ve, choca, y cae. O se marea, y cae. O cualquier cosa, y se cae. O sea, están literalmente al borde de una muerte horrible. Claro, ya sé, uno, al tratar de cruzar una calle, está al borde de la muerte porque un carro le pega y ya. Pero al menos la muerte es casi instantánea. En cambio, los 5 horribles segundos mientras uno cae... No, gracias. ¿Y esos edificios con ventanales gigantes? ¡Peor! Uno, confiado en que el ventanal es "resistente", se apoya un poco, y con que algún idiota haya olvidado poner un clavo o un tornillo más, cae al vacío. O tiembla un poco y se quiebran los ventanales, y listo.
Gracias a este miedo irracional (sé que es irracional) tengo un increíble número de pesadillas sobre las alturas. El más reciente fue anoche. Soñé que estaba viviendo sobre algo así como el letrero de Hollywood, pero mucho más alto. Y naturalmente, no había forma de bajar, pero aún así, vivía ahí. Tenía mi cama al borde, y desde ahí, tenía una hermosa vista del Estadio Nacional (si, yo sé... estoy loco...). Pero lo único que podía hacer en ese momento era tirarme al suelo, aferrarme con todas mis ganas, y ya. Ni siquiera podía pensar en cómo bajarme de ahí. Y me quedaba ahí, aferrado, toda mi vida. Y aún cuando recuerdo el sueño, siento ese hormigueo en las puntas de los dedos que me asegura que estoy muerto del pánico. Y lo sigo sintiendo. Por eso tengo vértigo. Por eso odio los lugares altos. Por eso odio los puentes, y ver gente construyendo edificios altos, o personas viviendo en un edifico de 51 pisos, tomando un café en el balcón, o limpiando ventanas, colgando de una plataforma diminuta...Y todo por esos cinco estúpidos segundos.

Fotografía de Charles C. Ebbets en 1932 de los constructores del actual 30 Rockefeller Plaza (me están matando las puntas de mis dedos...).
Para quien tiene miedo, todo son ruidos.
Sófocles

martes, 26 de abril de 2011

La diferencia entre clases y vacaciones...

Tengo ratos de no postear. Casi el año entero. No me he olvidado de mi blog. Sé que mi blog no se va a enojar conmigo, él me entiende. Y la razón por la cual vuelvo a postear es porque quiero apuntar algo para que yo pueda leerlo en el futuro.

Querido yo,

¿Has visto cómo, cuando estás en vacaciones, decís: "Oh, qué pereza... Ojalá pueda entrar ya a la U para no estar tan aburrido"? Bien, desde el fondo de mi alma te digo lo siguiente: "¡No seás BRUTO!" Claro, la U, qué chiva, ver a mis amigos y todo eso... Pero los exámenes... Los malditos exámenes... 30 horas estudiando mate para este miércoles, el lunes tengo examen, de este sábado en 8 tengo otro examen. Y mirá, seamos realistas. Entre un examen de cálculo N+1 y ver el canal del clima, creo que preferimos el canal del clima por una simple razón: ¡podemos cambiar el canal! Genial si pudiese cambiar mi examen de cálculo por un examen de, no sé, Java, C++, o algo así. Pero como no es así, simplemente quiero que recordés esto: si estás en vacaciones y estás aburrido, aún así estás mil veces mejor que como estoy yo ahorita. Así que salí aunque sea a darle una vuelta a la cuadra, pedazo de animal...

Atentamente,
vos

En una nota aparte... No sé por qué últimamente ando pensando mucho en aquella carta que le escribí al mes de diciembre hace unos años (creo que fueron años, no sé...). Así que, para no dejar mi blog tan abandonado, trataré de mínimo escribir una carta por cada mes. Según entiendo, la carta a diciembre gustó bastante.

Bien, hora de seguir estudiando. Yay me... Por dicha la informática paga bien, porque si no...

El aburrimiento es la enfermedad de las personas afortunadas; los desgraciados no se aburren, tienen demasiado que hacer.
A. Dufresnes