Hoy fue un día sumamente extraño. Empezó de lo más bien. Hice mi último examen, así que ya oficialmente estoy en vacaciones. Me avisaron que seré asistente de progra el próximo semestre, y además, tuve un buen día en el trabajo. Me dejaron ir temprano, llegué a mi casa, llevé a mi hermana a recoger la incapacidad al hospital (está enferma :S). Luego, volví a mi casa, almorcé, vi tele (hace raaatos no veía tele). Me puse a hacer ejercicio (me metí en un equipo de fútbol con mis amigos, llamado "Sobrados", así que tengo que recuperar algo de mi condición física), y ya más tarde, tuve que llevar a mi hermana al salón de belleza (si, soy dem chineador). Después de eso, le agarró un poco de tos, así que llamamos a un amigo de la familia que es jefe de emergencias en un hospital para que la nebulizara un rato. Llegamos al hospital, y nos sentamos en una sala a hablar el médico, mi hermana y yo. De la nada, se arma un desastre en la sala justo en frente de donde estábamos nosotros, y meten a un hombre en camilla. Nuestro amigo médico se hace lanzado a la otra sala y deja la puerta abierta, y yo como siempre de curioso, me asomé, y creo que nunca me lo perdonaré.
Yo toda la vida he sufrido de asma. Es de las cosas más horribles que se pueden imaginar. En mi vida, he tenido con costos 4 ataques serios de asma. En los 4, se me cerraron los pulmones, quedé inconsciente, casi muero y si no es porque mi papá es médico y me inyectaba adrenalina y otro montón de cosas para que yo reaccionara, habría muerto a los 7, 9, 13 y 15 años. Y cada ataque lo recuerdo perfectamente. Es como cuando uno está nadando en el mar, que uno se hunde y luego sale a tomar aire justo en el momento en el que hay una ola, y no te da tiempo de tomar aire y tragas un montón de agua. Esa desesperación por salir y tomar aire y botar todo el agua que está en tus pulmones... Ahora, imagínense lo que es no poder salir a tomar aire. La desesperación, el terror (en serio, es terror), y en el caso del asma, el increíble dolor en el pecho. Nunca me he quebrado un hueso, pero hablando con otra gente que tiene asma y sí se han roto huesos, me dicen que prefieren quebrarse un brazo, una pierna o un tobillo a un ataque de asma. El hueso roto es un dolor increíble... Pero no se compara con el miedo que te provoca la falta de oxígeno. Y el dolor en el corazón, como que el corazón palpita con todas sus fuerzas, y el dolor de cabeza porque ya tu cerebro no recibe el oxígeno que necesita... Es simplemente horrible...
El tipo que entró en emergencias estaba sufriendo un ataque de asma. Y yo estaba en la entrada de la sala, viendo como se retorcía del dolor y la desesperación por no poder respirar. Y la mirada en sus ojos... Nada nunca me había roto el alma tanto como esa mirada. Estaba casi que implorando que lo ayudara, y no pude sino ponerme a llorar porque yo sabía exactamente por lo que estaba pasando. Su pecho estaba totalmente inflado, como una enorme burbuja, y hacía unos sonidos aterradores en su vano intento por respirar. Y su esposa estaba justo a mi lado. Me di cuenta que era la esposa porque ella lo había metido en la sala, había gritado por ayuda y sobretodo, por la mirada que tenía. Si bien la mirada del paciente era una de desesperación y de horror... La mirada de ella era como si su alma estuviese en otro lugar. No se movía, apenas parpadeaba, y no se movía. Al principio creí que era porque ella también tenía miedo, luego comprendí que ella simplemente no podía asimilar la idea de que aquel era su esposo. Yo volví a ver al paciente, y vi como quedó inconsciente, y luego, después de unos minutos, lo declararon fallecido. Y la esposa, o más bien, la viuda, seguía sin moverse. Pero la noté sumamente pálida. Yo no podía dejar de llorar porque no me imagino lo que debió haber sufrido aquel pobre hombre. Hubo un momento que en la sala, no se oía más que las enfermeras recogiendo las cosas. Yo me calmé, me di media vuelta, y me regresé a la sala donde estaba mi hermana. Ni se dio cuenta que yo estaba pálido. Solo me senté ahí, y cuando ella me escuchó entrar, me preguntó que a dónde me había ido. Le dije que había ido por algo de tomar, porque no tenía ni ganas de hablar. Al rato, volvió nuestro amigo, pero no dijo nada, actuaba como si nada. Cuando lo vi tan tranquilo, admito que sentí algo de cólera. Alguien acababa de morir de una manera espantosa, su esposa vio todo, y aún así, estaba actuando como si nada. Luego, sentí como admiración, porque él tiene que tratar con cosas así todos los días. Y luego, lo admiré aún más, porque él tiene el conocimiento para salvar vidas, y no por nada es jefe de emergencias. Si bien, desde pequeño admiro mucho la profesión de la medicina, e incluso, hubo una época que creí que yo sería médico, nunca he podido lograr lidiar con la muerte. No porque le tenga miedo a la muerte en sí, sino por lo que uno deja atrás, y por los que uno deja atrás.
Y ya estoy de nuevo en casa, hace frío, y tengo sueño. Y sin embargo, no puedo quitarme de la cabeza la mirada del pobre hombre, y la mirada de su esposa. Por un lado, el increíble terror, y por otro lado, una mirada que desea con todas sus fuerzas que todo eso fuera solo una horrible pesadilla. Y no puedo evitar recordar todos mis ataques de asma, el dolor, el pánico, y aquel horrible sentimiento de desesperación. Sentir que uno ya no tiene fuerzas ni para mover los brazos, la cabeza le da vueltas, y uno no puede diferenciar el suelo del techo... Realmente, tengo que admitir... No esperaba empezar mis vacaciones así. No esperaba ver algo como lo que vi hoy. Y no esperaba tener que recordar todo lo que esto me recordó. Es en serio cuando dicen que los ojos son el espejo del alma, y es horrible ver como se le va la vida a los ojos de una persona. No es la primera vez que veo a alguien morir frente a mi... Pero es la primera vez que veo a alguien morir con tanto miedo. Tanto miedo que creo que me lo contagió.
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