lunes, 16 de febrero de 2009

Por centésima vez...

Hoy fue uno de ésos días en los que parece que voy a terminar en un hospital. Empezando porque me acosté a las 3 de la mañana, para levantarme a las 7 a desayunar con mi abuela, llegar a las 9 a mi casa, para alistarme para ir al partido de fútbol a las 10. Claro, yo andaba hecho pedazos. Y en un momento, uno de los del equipo contrario me pegó una clase de patada que me levantó del suelo, y caí con la cabeza. Hasta el momento, no se me ha ido el dolor de cabeza. Ah, y claro, el tobillo lo tengo destruído. Además, hacía bastante sol, por lo que me quemé montones... Ouch...
Llegué a mi casa, muerto, cuando me llama un tío para decirme que ocupaba ayuda con unos trabajos en computadora. Así que pasé 5 horas haciendo cálculos, sacando porcentajes, haciendo gráficas, transcribiendo decenas de páginas... Y con el dolor de cabeza, fue bastante problemático. Llegué a mi casa, y me dicen que tengo que ir a hacer unas vueltas y unas compras... Y mi cuerpo casi que muerto... Pero al fin, ya llegué a mi casa, y ahorita me voy a dormir.
Hoy fue el primer día que entro al colegio en mucho tiempo. El partido fue en la cancha de mi cole, pero llevaba mucho tiempo de no entrar más alla de la capilla. Y en serio, todo se ve más pequeño. Y como tenía algo de tiempo antes del partido, porque llegué temprano, me puse a visitar mis lugares preferidos donde pasé mis mejores momentos de secundaria. Visité la mesa donde siempre me sentaba con todos mis amigos en los recreos, visité la palmera donde nos acostábamos a tomar el sol, fui a ver la cafetería donde más de una vez luché contra la multitud por un pedazo de pizza sobrevalorada... Pero en especial, visité mi árbol favorito, el que está detrás de la capilla. Tiene un gran significado para mí, y es realmente especial. Así que me senté como me había sentado ahí hace 7 años y unas cuantas semanas, y fue extraño ver como había cambiado todo desde la primera vez que estuve ahí. Y recordé la frase "Es demasiado linda... Seguro es una pesada...", ya que ahí fue donde todo empezó (literalmente, ahí fue donde TODO empezó...). Curioso lugar para encontrarme el día después de San Valentín. Pero igual, me trajo muy lindos recuerdos.
Por cierto, estos días me he sentido sumamente nostálgico, creo que es por la fecha. O tal vez sea por otra razón... Pero si me siento nostálgico. Y noche tras noche, el mismo sueño. Según mi infancia, si soñaba algo dos noches seguidas, se hacía realidad, pero... Bueno, supersticiones...
Ah, y además, ésta es mi entrada número 100. Es la centésima vez que me quejo en éste blog. Así que, de ahora en adelante, haré un pequeño cambio al final de mis entradas. Al rato me ayuden a pensar más claramente....

El hecho de ser habitados por una nostalgia incomprensible sería, al fin y al cabo, el indicio de que hay un más allá.
Eugène Ionesco

1 comentario:

Carla dijo...

Yo quería ir a ver La Cantante Calva.

Del colegio indudablemente lo que más extraño es a Fray Victor.