miércoles, 27 de agosto de 2008

Mi última semana con 18 años...

Wow, una entrada a mitad de la semana... Qué milagro. Pero es que han sucedido algunas cosas que realmente merecen ser mencionadas aquí. Bueno, empezando por el lunes, que fue el día más problemático. Gracias a la universidad, estaba medio dormido, y a pesar de que los lunes solo tengo clases de 3 a 5 de la tarde, llegué a las 9 a la universidad porque había quedado con un amigo en vernos a esa hora para intentar terminar una tarea. Como todo costarricense, él llegó media hora tarde, pero bueno, aproveché para ponerme el MP3 y oír música. Y por suerte, la primera canción fue "Don't Worry, Be Happy". Así que me animó un poco, incluso me pareció gracioso. Cuando mi compañero y yo nos pusimos a programar, encontramos varias trabas en solo empezar a hacer la tarea, debido a que el programa que neceeitábamos para hacer la tarea no funcionaba en ninguno de los laboratorios. Así que, después de intentarlo mil veces, decidí que simplemente, había que arreglar el problema en vez de buscar un laboratorio que funcionara. Y pasé como 1 hora intentando reubicar directorios, saltarme algunos permisos, y darle la vuelta a varias seguridades en los equipos. Al final, logré hacer que funcionara el bendito programa, y ENTONCES, empezamos a trabajar. Aunque empecé de buena gana, debido a que había logrado hacer que funcionara el programa sin tener un sólo permiso de modificación de la computadora. Ahí sí me jugué la creatividad.
Después de 2 horas, pudimos terminar la tarea, y en parte gracias a la inspiración que sufrí debido a mi alta autoestima en el momento. Después, decidimos ir a almorzar, y descubrí un lugar en la universidad que simplemente, sirven tanta comida que uno necesita quedarse descansando en la mesa para bajar la comida para poder moverse después. Posteriormente, decidimos ir a estudiar para un quiz de Circuitos Digitales que tendríamos a las 3, y así fue. Por suerte, me fue bien en el quiz. Y claro, como el día iba muy bien, tenían que sucederme algunas cosas malas. Sino, no sería un día común y corriente (disculpen el pensamiento negativo, pero simplemente, no hay día perfecto, ¿no?). Empezó a llover de manera brutal, pero claro, yo iba preparado con mi paraguas, así que evité que se mojara la mitad superior de mi cuerpo. Y con eso, pude evitar la hipotermia. Pero claro, cuando iba caminando a la parada del bus, metí el pie en una piscina de esas que a simple vista parecen un charquito, pero en realidad son una extensión del Océano Pacífico. Pero bueno, ni modo... Así que me quedé esperando en la parada del bus, tranquilamente. Y claro, el bus se atrasó como mil años, así que la empapada fue digna de recordar. Y para intentar subirme el ánimo, me puse otra vez el MP3. Y curiosamente, empezó a poner canciones románticas, hasta el punto en que me cansé de oír esa música. Y no importaba cuántas veces intenté cambiar la canción, el shuffle me traicionaba, así que me rendí, y dejé una de las canciones románticas en contra de mi voluntad. Y entonces, sucedió lo que se llama "coup de grâce" (significa darle el golpe final a alguien que está herido). Cuando levanté mi mirada, del otro lado de la calle, estaba ella. ELLA (uds saben a quién me refiero...). Y por un leve instante, tan pequeño que es incalculable, pero que a mí me pareció una eternidad, olvidé que ella y yo ya no éramos nada. Y por ése instante, me sentí muy, MUY feliz. Incluso hasta tuve la intención de ir a saludarla de beso, como si nada malo hubiese pasado jamás. Pero inmediatamente, recordé todo. Volví a la realidad. Y entonces, mi corazón empezó a latir increíblemente fuerte. Ni siquiera empezó a latir rápido, sólo empezó a latir más, MUCHO más fuerte. Mi pulso fallaba, y mis manos empezaron a temblar. Y como si fuera poco, ella empezó a cruzar la calle con una amiga y un amigo. Y estaba cruzando la calle en mi dirección. Es decir, si seguía en ese sentido, terminaríamos cara a cara. Y claro, yo sin saber qué hacer. Pensé como en... quitarme de su línea visual, pero probablemente, si yo hacía algún movimiento brusco, ella se daría cuenta, y realmente pensé que que ella me viera no iba a ser bueno para ninguno de los dos. Así que simplemente, dejé de respirar. Literalmente, dejé de respirar. Y me paralicé de pies a cabeza. Claro, mi mirada no se despegaba de ella. Y ella no se desviaba, seguía caminando en mi dirección. Y mi corazón se me iba a salir del pecho si seguía latiendo más rápido. Pero en el último momento, a 2 metros de mí, ella giró hacia su derecha, camino a la Calle de la Amargura, y se perdió en la esquina. Yo seguía sin poder creerle a mis ojos. Y en el impulso más estúpido, le pedi a quien estaba a mi lado en la fila que me guardara el campo, y me dirigí hacia la Calle. Y la pude ver a lo lejos. Y lo primero que pensé fue "Qué largo que tiene el pelo...". Y la vi sonriendo con sus amigos. Y se volvió a perder detrás de un bus. Y claro, yo no iba a ser tan increíblemente idiota como para ir tras ella. Así que, agarrándome el alma, di media vuelta y volví a la fila. Mis ojos se empezaron a humedecer a una velocidad ridícula. Pero me abstuve de llorar, y lo que hice fue llamar a Carla, quien es como mi conciencia. Y hablé con ella durante todo el viaje del bus hasta llegar a mi casa. Cuando me bajé del bus, duré como 10 minutos en caminar 20 metros. No estaba llorando, ni planeaba llorar, pero tenía que recuperarme del shock. A pesar del aguacero, me senté en la acera, y me quedé ahí. Pensé varias cosas. Por un lado, me vino a la mente una idea que hasta me sentí como un idiota por haberla pensado. Pensé: "Ella nunca iba a la Calle conmigo...", e inmediatamente me dio un poco de risa por haber pensado eso. Después, pensé en que nunca la había visto con el pelo tan largo. Luego, parte de mí se alegró por haberla visto sonreír. No sólo por el hecho de saber que estaba feliz, sino por el hecho de haberla visto sonreír una vez más. Lo admito, fue tonto pensar en eso, pero en serio me gustó verla sonreír. Claro, casi se me quiebra el alma (otra vez), pero me mantuve firme. Luego, me acordé que exactamente, en una semana, yo cumpliría años. Así que encontré algo de ironía en que mi última semana con 18 años (estos 18 años tan... tan...) hubiese empezado así. No me lo esperaba venir por nada del mundo. Así que, agarrando todo mi valor, me puse de pie. Mi cara estaba toda húmeda, pero no eran por lágrimas. En todo el rato, no solté una sola lágrima. Ni la solté en el resto del día. Pasé algo desanimado, pero no dejé que mi recuperación echara un solo paso atrás. Me sorprendí la fuerza que tuve para no ir tras ella, para no haberla llamado, por no haberme puesto a llorar (no me da pena admitirlo, me faltó poco por llorar... pero me mantuve firme). Así que, si fue interesante ver cómo me he vuelto más fuerte. Y Carla me dijo algo muy cierto. Qué dicha que la vi ése día, y no antes, porque antes, no estaba tan bien como ahora, y me habría afectado mucho, mucho más. Al menos, esto me ha mantenido ligeramente desanimado, no completamente destrozado. Pero cada día me siento mejor. Realmente, he crecido mucho con todo esto.
Bueno, básicamente por esto ocupaba hacer esta entrada a mitad de la semana. Ayuda bastante sacarse éstas cosas de uno. Y claro, sé perfectamente que cualquier, CUALQUIER persona puede ver lo que escribo. Y aún así, aún si nadie leyera esto, simplemente, el hecho de ponerlo en el mundo físico, no sólo en mi mente, lo hace mucho más tolerable. ¿Por qué? Creo que porque parte de la carga que producen estos eventos se escapa conforme escribo sobre ellos. Así que, realmente es una gran ayuda. Y por eso, ocupaba soltar esto. Bueno, ahora sí, de vuelta al mundo real. Tengo mucho que hacer, y tengo que seguir con mis cosas. Espero que no haya necesidad de otra intervención a mitad de semana... Aunque, sea lo que sea que suceda, creo que puedo con ello.

1 comentario:

Carla dijo...

Man, ruleo como conciencia!! Jaja