Es cierto... Cuando estamos en lo peor, no se puede sino mejorar. No queda opción. Es eso o la inexistencia. ¿Y quién en su sano juicio decide "no existir"? Tal vez el que cree que hace más daño que bien, no solo a sí mismo, sino a lo y los que lo rodean. Es natural. Es parte de la naturaleza. Mejorar. Sobrevivir tan bien como se pueda y ayudar a otros a sobrevivir de la misma manera.
Hoy amanecí sin recordar nada de lo que me duele. Todo estaba tranquilo. Era un lindo día, soleado, como para salir a caminar. Y duré unos minutos así. Y luego recordé. Aunque no fue tan terrible como ayer, y será menos mañana, sigue siendo lo que es. Tal vez el dolor no se vaya nunca. Al rato es cuestión de acostumbrarse a él. Y llega un punto en que simplemente olvidas que está ahí. Pero siempre hay momentos en que recuerdas que te acompaña siempre, solo que a veces está más callado que otras. Es bueno distraerse, salir, intentar no recordar lo que nos hace daño (y que no necesariamente es malo). Para eso están los amigos, ¿no? Para ayudarte a olvidar. Tengo que decir que tengo excelentes amigos. Simplemente excelentes. No hay otra forma de describirlos. Me llaman, me mandan mensajes, me invitan a salir, me hacen sentir mejor... Me dan una buena parte de lo que necesito para seguir adelante. Estoy mejorando porque ellos me empujan cuando lo necesito. Nunca se está completamente solo. Es bueno saberlo.
Todavía no me siento recuperado del todo. Pero voy mejor de lo que esperaba. Mucho mejor, a decir verdad. La primera vez, estuve destrozado por semanas. Ahora, no es lo mismo. Es decir, el dolor está ahí, y se volvió más fuerte. Pero, yo también me he vuelto más fuerte. "Dios nunca nos da más de lo que podemos manejar". Alguien que quiero mucho me dijo eso, y tiene razón. Muchas veces se está "al borde", que ya no se puede más. Y sin embargo, de una u otra forma, estamos aqui, ¿no? Seguimos adelante. O lo intentamos, al menos. Pero eso ya es síntoma de una gran fortaleza. Creo que el ser no sabe con certeza que puede lograr lo que sea (y digo, lo que sea), y que muchas veces, necesita un golpe para darse cuenta de que tiene que intentarlo para sobrevivir, y lo logra. Nunca me deja de sorprender la capacidad que tenemos para recuperarnos. El corazón sí duele cuando se está triste. Una presión en el pecho que te quita parte de la respiración y te saca lágrimas. Nunca lo creí hasta que lo sentí. Es horrible. Pero poco a poco, todo vuelve a la normalidad. Se apapta a la nueva situación, reestructuras tu vida, e intentas seguir adelante. No diré que me olvidaré de todo lo que pasó. Jamás lo haré. Fueron los mejores años de mi vida, y jamás había sido tan feliz. Aprendí mucho. Y sigo creyendo que ésa felicidad puede volver más adelante. Puede que sea difícil ahora, y no sé cuando volverá todo a estar bien. Pero tengo fe de que el amanecer que espero vendrá, tarde o temprano. Y yo seré más fuerte para entonces, y haré que brille como nunca antes. Y esa es mi motivación para seguir adelante.
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