domingo, 22 de junio de 2008

Cansado...

Bueno, el viernes terminan clases. Y de mañana en 8 salgo a vacaciones oficialmente. Y después, empezará la verdadera prueba: vacaciones.
Hoy ha sido un día que no logro describir. Me levanté con nostalgia, como me suele suceder los fines de semana. Salí a comer con mi papá y mi abuela, y luego fui a hacer unas vueltas. Y en esas vueltas, pasé frente a mi antiguo colegio. Había misa. Y no tengo idea del porqué, pero detuve el carro, lo parqueé, y me bajé. Ni yo estaba seguro de lo que estaba haciendo. Y a pesar de no estar seguro, yo seguía avanzando hacia la capilla. Y parte de mí estaba increíblemente molesto conmigo mismo. Intentaba detenerme, pero parte de mí me seguía moviendo hacia la entrada. Fue realmente molesto. Y cada paso que daba, más enojado me sentía conmigo mismo. No podía creer que no tuviera la fuerza para detenerme. Y casi en la entrada de la capilla, me detuve, ya no por miedo, sino por cólera.
Cerré los ojos y pensé en mil cosas distintas en ese instante. Varios recuerdos me vinieron en este instante. Pensé que con exámenes a la vuelta, lo peor que podía hacer era perder la concentración. Sabía que, probablemente, si entraba, habían posibilidades de hacerme daño a mí mismo. Y ahora no me puedo permitir eso. Pensé en que me siento como un idiota al estar TAN atado emocionalmente a cosas que me traen recuerdos. Está bien recordar, pero, ¿sentirse apegado a algo material? ¿Que un objeto o un lugar tengan ese poder sobre mí? ¿Qué tan mal podía ser eso? Sé que uno se apega a ciertas cosas que tienen un significado importante: un regalo, un lugar de gran importancia, de acuerdo. Pero hoy vi que ya era demasiado.
Mientras tenía los ojos cerrados, pensando, justo en la entrada de la capilla, hubo una lucha dentro de mí. Por un lado, sentí algo débil dentro de mí que, a pesar de las consecuencias, quería entrar ahí, sin importar quién saliera herido. Y por otro lado, sentí mi lado racional, que estaba sumamente molesto. Me decía que ya esto era demasiado. Que yo tenía que tomar más control, y no dejar que me afecten las cosas tanto. Y me di cuenta de cuál lado tenía la razon.
No puedo negar que siempre seré alguien sentimental (y si alguien piensa que esto es sinónimo de debilidad, honestamente... bite me). Hace semanas me di cuenta que no puedo cambiar (ni debo cambiar) lo que soy. No puedo negar que no soy una piedra, y que ciertamente, en mi vida muchas personas me harán daño, y tampoco puedo negar que no me sentiré mal y me dolerá, a veces más, a veces menos. Comprendo que siempre sentiré un lazo a ciertas personas, objetos, lugares, y recuerdos que habrán a lo largo de esta vida. Y sería una idiotez cortar esos lazos porque estaría luchando contra algo que es parte de mí. La idiotez se encuentra en dejar que esos lazos me jalen a mí. Que me controlen más de lo que yo los controle. Hoy fue un claro ejemplo de algo que no debo dejar que suceda, nunca más. A pesar de las consecuencias, seguía avanzando. Y no podía encontrar la fuerza para determe.
Estoy cansado de ser efecto de tantas cosas. Estoy cansado de sentirme triste al pasar frente a una parada de bus, estoy cansado de sentir nostalgia al ver un parque conocido, estoy cansado de deprimirme cada vez que me llega un mensaje de celular o una llamada... Una cosa es tener algo de esperanza guardada en el fondo, otra es dejar que estas cosas me controlen. Quiero empezar a ser una causa, no un efecto. Si algo me jala, quiero tener la fuerza para jalar yo con más fuerza. Si paso por algún lugar que me traiga recuerdos, quiero poder sonreír y no sentirme mal.
Debo entender que nada es seguro en esta vida. Y que el tiempo sigue avanzando, y no puedo dejar que se me resbale de las manos. Si me siento mal por algo, debo ser fuerte para seguir adelante Y al mismo tiempo, recuperarme. No es fácil, pero es necesario, y, seamos honestos, es lo más cuerdo.
Debo ser capaz de poder experimentar cualquier situación cómodamente. De decir "No" cuando sea necesario, o "Si" cuando crea que es lo correcto, de poder defender mis propias creencias, de manterme firme y no dejar que las cosas me pasen por encima. Es bonito tener a alguien ahí que nos apoye, que nos ame, que nos cuide, y que nosotros podamos corresponderle ese cariño. ¿A quién no le gusta estar enamorado? ¿A quién no le gusta que lo traten con amor y le digan cosas bonitas, y poder contar con alguien 24/7, poder contarle todos tus problemas, secretos, y saber que ésa persona te entiende, te apoya, y te ayuda? A TODOS NOS ENCANTA! Pero nunca debemos caer en la idea de que necesitamos a alguien ahí. Uno también debe ser capaz de caminar uno solo. ¿Si tenemos a ésa persona a nuestro lado? Pues, hay que darnos cuenta de que tenemos una increíble bendición a nuestro lado y que hay que cuidarla como el tesoro que es. Pero si no tenemos a esa persona a nuestro lado, SIGUE ADELANTE. ¿Es más fácil con alguien ahí a tu lado? Si. ¿Es imposible seguir tú solo? No. Y tampoco tiene que ser difícil.
Por mi lado, sigo muy joven. Tantas cosas pueden suceder... Y eso me alegra. Por fin logro entender muchas cosas. TANTAS cosas pueden suceder. Tanto buenas como malas. ¡Apenas tengo 18 años! Y claro, sufrí una pérdida, pero no será la última. A veces tenemos que pelear contra nosotros mismos, y ser nuestro propio amigo, nuestro propio consejero y nuestro propio compañero. Es curioso, pero todas las respuestas las tenemos nosotros mismos. Solo que a veces no creemos en ellas, o nos da miedo verlas y aceptarlas.
Así que, justo frente a la capilla, abrí los ojos y me di media vuelta. Me subí al carro, comencé a manejar y me fui a comprar un helado. Acababa de tener una victoria personal, así que debía celebrarla. Fui capaz de ser causa. Fui capaz de darme cuenta que tengo la fuerza de alejarme y acercarme a mi gusto. Que tengo la posiblidad de alcanzar y dejar ir. Que ahorita, mi prioridad es el estudio. Estamos en la recta final, y no debo desconcentrarme. Que no importa lo que pase, siempre tengo alguien en quién contar: yo.
Pronto vendrán vacaciones. Pero tengo mucho por hacer, así que no serán del todo malas. Habrán fiestas, playa, descanso, trabajo, amigos, y quién sabe cuántas cosas más. Pero eso será hasta que lleguen. Ahora, a estudiar. No quiero que se queme el pan en la puerta del horno.

"Cuando naciste, tú llorabas y todos reían. Vive de tal modo que cuando tú mueras, todos lloren, y tú sonrías."

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