domingo, 1 de junio de 2008

Usando el sentido común

Llevo bastante rato sin escribir. Pero realmente he estado muy ocupado. El trabajo, los estudios, y una ocasional salida para despejarme...
Me levanté hoy en la mañana, y lo primero que hice fue seguir leyendo un libro que dejé inconcluso anoche. Y de repente, me di cuenta de que ya no tenía ese molesto problema de dudar de qué era fantasía y qué era realidad. Y en vez de sentirme bien por eso, sólo seguí leyendo. Recientemente me di cuenta que ahora puedo sacar ideas de mi mente fácilmente. Si no quiero pensar en algo, simplemente, saco ésa idea de la cabeza. Es más sencillo de lo que esperé. Y muy útil, ciertamente. Ahora no me tengo que sentir mal. Antes, no podía sacarme de la mente algo que no dejaba de molestarme, que no me dejaba concentrar, y ahora, tengo total control sobre lo que pienso. Siempre quedan pequeñas dudas, o ideas dando un ocasional paseo ahí cerca, pero no tengo porqué dejar que me molesten.
Ayer fui a jugar paintball. Primera vez que juego. Fue realmente... terapéutico, por decir algo. Fue algo que me cayó de maravilla. ¿Por qué? Porque por unas horas, nada me preoupó (excepto el hecho de ver las pequeñas balas de pintura rozando mi cabeza) y eso fue justo lo que ocupaba. No pensé en la universidad, ni en el trabajo, ni en lo que me aflige, simplemente era yo con el arma intentando disparar y que no me dispararan. Y fue realmente divertido. La adrenalina, la emoción, y el dolor (que en realidad, a pesar de querer sacarte lágrimas, no puedes evitar sonreír cuando te pasa y decir "que buen p..."), y todo el conjunto de emociones simplemente no me dejaban estar triste ni nada. Era estar en ése momento, sin poder pensar en algo que no fuera lo que estaba sucediendo. No tenía tiempo de recordar, ni de sentirme triste, o de lo contrario, un balazo me traía a la realidad (suena medieval, pero funcionó!). Era precisamente lo que ocupaba.
Me dejó pensando todo esto, mientras estaba en mi cama (con un ocasional brinco por culpa de los fuegos artificiales en mi ventana), que no debo preocuparme tanto por lo que pasó, o por lo que pasará. Tengo que concentrarme en lo que está sucediendo, y lo que está próximo a venir, o un balazo (metáfora, por si acaso...) me puede impactar. Está bien una ocasional mirada por encima de mi hombro, pero solo eso, una mirada. No puedo preocuparme por lo que ya pasó, porque ya no se puede hacer nada al respecto, ni pensar muy en el futuro porque antes de llegar a la meta, tengo que construir el camino y esquivar las balas. Tengo que preocuparme por ir armando un camino seguro para llegar al final. Si sólo me concentro en la meta, perderé la concentración y podría no llegar a ella por descuidado. Así que, por ahora, solo me preocuparé por lo que está pasando, y por lo que está muy próximo a suceder, y así podré evitar una buena cantidad de golpes. Claro, aunque algunos balazos pueden dejar marcas (y esto no es una metáfora...).

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