miércoles, 25 de junio de 2008

Oportunidades de oro...

Bueno, hoy terminé japonés, y seminario de realidad nacional. Dos menos, faltan 2: mate y progra. Por suerte me ha ido muy bien en las que he terminado. Y ya tengo un título de japonés. Creo que he terminado con los idiomas. Español, inglés, francés y japonés... Suficiente para mi.
Hay tantas cosas que me gustaría escribir en el blog, pero que simplemente no puedo... Claro, resulta una enorme ayuda para sacar de mi mente todo lo que quiero decir, pero ¿qué pasa con las cosas que no puedo poner aquí? Realmente confuso. Sobretodo porque a veces uno ocupa una respuesta rápida, que alguien te diga “Si, te entiendo”, pero no es como que el blog te responderá... Si te responde, preocúpate...
Tengo ganas de pasear... ir a darme una buena vuelta. Tal vez le pida la casa de Liberia a mi abuelita y me quede ahí unos días yo solo, para pensar y hablar solo. Desahogarme, realmente...
Llevo un buen rato sintiéndome inestable. Como que no logro entenderme. Constantemente, mi mente me traiciona. Me viene a la mente una pregunta, y la respuesta que me viene a la mente es la posible respuesta que más me duela. Muchas dudas que tengo se responden de la peor manera, como tratando de hacerme daño a mí mismo. ¿Qué significa esto? ¿Por qué tal cosa? Y todas las respuestas que me vienen a la mente son dagas. Hasta la pregunta más sencilla, simple, e inocente tiene el mismo efecto. Simplemente, estoy confundido... Es lo que pienso. No estoy seguro de muchas cosas, así que mi propia mente me traiciona...
Hoy sí estoy cansado... Y cada vez me incomoda más el silencio. Me da un sentimiento de soledad... Y es, en mi caso, mi temor más grande. No tener a nadie ahí. No quiero volver a estar así. Antes me pasaba, cuando yo era muy muy pequeño. Y era realmente horrible. Siempre estar aparentando estar tranquilo, feliz, chistoso, cuando en realidad estaba completamente solo. Sentía que nadie me comprendía y que no me tomaban en serio. A veces solo necesito hablar y hablar y decir absolutamente todo lo que pienso y que alguien me oiga atentamente, y me diga algo que me haga sentir mejor y no me crea loco. Todos necesitamos a alguien así, ¿no? Sino, nos volvemos inexpresivos, duros, y hasta falsos con nosotros mismos y los demás. Como que llegamos a tirar de lado todo lo que sentimos, le quitamos importancia a lo que tenemos dentro, con la idea de “No debo sentir esto... Esta mal... No debo pensar así... No debo ser 'débil'”. Hasta yo he llegado a pensar eso... Intentar borrar lo que tengo dentro. Y termino haciendo más daño que bien. La única forma en que las cosas salen bien es siendo 100% honesto con uno mismo. Si cerramos nuestras mentes a todo lo que queremos y sentimos, nos volvemos un cascarón duro, rígido, y falso. Yo, definitivamente, no quiero eso. La vida es sumamente corta para volverse así. Y a veces no tendremos otra oportunidad. Si se nos presentó la oportunidad, algo que nos pueda dar felicidad, yo prefiero no darle la espalda. Si se me presentó, fue por algo. Y ya, antes, he dejado pasar oportunidades únicas, y las dejo de lado, creyendo que después podré recuperarlas, y me doy cuenta que ya no están ahí, y pienso “Si tan solo yo hubiese...” y realmente uno se siente tonto.
Dicen que uno no aprende el valor de algo hasta que lo pierde y hasta que lo necesita realmente. Es cierto. Duro, pero cierto. Tengo que aprender de lo que he visto... Si tengo una oportunidad, no cometeré el mismo error de creer que luego tendré una segunda oportuidad. La tomaré. Me cuesta aplicarlo, y duele, pero dolerá más si solo veo las oportunidades que suceden solo una vez en la vida pasar frente a mí. Son oportunidades doradas, únicas, y que pocas personas pueden apreciar. Yo intentaré apreciarlas y aprovecharlas. Después de todo, se me presentaron por una razón, ¿no? Ni modo que para decir “Mira, qué bonito” y ya... Están ahí por algo. No las ignoraré. No más.

No hay comentarios: