viernes, 30 de enero de 2009

Una razón para quedarme


Hoy me agarró uno de esos momentos en los que se me ocurren ideas rarísimas, y aún más, me entra el valor para hacerlas realidad. Hoy fue dormir en el techo. Si, al aire libre, en el techo de mi casa. Llegué a mi casa tipo 11, me puse una pijama bien caliente, mi cobija roja (esa cobija... :P), una almohada, tiré todo al techo, me subí, y me acosté. Por alguna razón, casi no había luz, así que las estrellas se veían lindísimas.
Gracias a mi tolerancia al frío, no me congelé, pero me mantuve un largo rato viendo al cielo. Hasta pude ver una estrella fugaz, y pedí mi deseo. Y al poco rato, me dormí. Lo admito, dormir en latas de zinc es algo incómodo, pero al menos no tan incómodo como un suelo de ladrillo frío sin nada con qué abrigarme o apoyarme (recuerdo de Pavones, cuando se nos inundaron las tiendas de acampar por el aguacero, y tuve que dormir en el suelo de ladrillos, sin cobijas, ni almohadas. Ha sido, por mucho, la 4ta peor noche de mi vida). Pero descansé un poco. Ya luego decidí bajarme porque tenía hambre, y no puedo dormir con hambre.
Tenía algo en mente... Pero ya se me olvidó. Era la razón por la cual me puse a hacer esta entrada. Bueno, divagemos mientras me acuerdo... Como no me cuesta...
Si tuviera que elegir entre seguir con mi vida, o hacer un cambio drástico, y nada nunca sería igual otra vez, ¿qué decisión tomaría? Por un lado, mi vida está bastante bien, casi que mejor que nunca. Me va bien en la universidad, tengo buenos amigos, mi familia está bien... No tengo nada de qué arrepentirme. Por otro lado, ¿qué tal si me ofrecieran irme a viajar por el mundo? No volvería a ver a mi familia o a mis amigos por muchos años. Dejaría todo atrás. No terminaría mi carrera. Me perdería de muchas cosas aquí en Costa Rica. Pero, agreguemos algo más a esta ecuación. ¿Y si me fuera para hacer algo que me encanta? Digamos... música. ¿Si me ofrecieran irme a viajar por el mundo como músico? Tocando viola en los lugares más famosos del mundo, con los mejores músicos, alrededor del globo... Y que me pagaran por ello. ¿Qué haría? La verdad, lo admito, ya antes he tenido que tomar esta decisión. Y tenía 2 grandes razones para quedarme. Mi familia, y... Y la verdad no me arrepiento. Pero, ¿si me volvieran a ofrecer la misma oferta? Sería una de las más grandes experiencias que tendría. ¿Qué haría? ¿Me quedo o me voy? Creo que...
Ya me acordé qué iba a escribir...
Hoy, mi abuela paterna me contó una historia muy interesante. Por alguna extraña razón, terminamos hablando de mi vida amorosa (a mis 19 años, no hay mucho que contar...). Ella me contó una experiencia propia. Cuando ella era joven, ella era muy atractiva (no es broma, he visto fotos donde hasta yo me asombro de ver lo atractiva que era), y como era de esperarse en ésa época, ella tenía muchos pretendientes (me encanta esa palabra... :P). Sin embargo, ella se acuerda de uno en especial. Su nombre era Julián, y era arquitecto. A como ella lo describió, era delgado, no era nada musculoso, usaba anteojos grandes, era sumamente tímido y se ponía nervioso fácilmente. Un día, mi abuela estaba caminando por la calle, cuando se lo encontró. Él se puso muy nervioso cuando la vio, porque se sentía atraído hacia ella. Sin embargo, Julián tenía 2 características que lo hacían sobresalir. Por un lado, era sumamente caballeroso. Si bien se ponía nervioso y medio torpe, nunca omitía un solo detalle en cuanto a la caballerosidad. Su otra característica era su honestidad. Era sumamente confiable, puntual, y nunca faltaba a una promesa. Mi abuela, en contra de la opinión de todas sus amigas, y de la gente en general, se empezó a llevar muy bien con Julián. Y él empezó a sentirse más seguro. Empezaba a hacer chistes y comentarios graciosos. Entonces, resultó ser que también tenía otra característica: su sentido del humor. Siempre hacía reír a mi abuela. Y con el tiempo, se empezaron a tener más confianza. Cuando mi abuela tenía algún problema, Julián siempre estaba ahí para ayudarla. Y aún así, si no estaba ahí inmediatamente, no tardaba mucho en regresar y ayudarla. Y esa era otra característica que mi abuela admiraba en él: su lealtad. Si bien cometía uno que otro error humano de vez en cuando, su intención, en los momentos serios, siempre era de ayudar. Mi abuela terminó enamorándose de él. Y si bien él no era el típico hombre musculoso, galán y adinerado, él era mucho más agradable, amistoso, honesto y gentil. Pero cuando mi abuela pasaba tiempo con él, no importaba cómo se veía ni nada superficial, ya que ella realmente la pasaba muy bien con él. Sin embargo, por cosas del destino, Julián sufrió un accidente. Mi abuela no especificó muy bien qué le había pasado, pero no quería indagar más en el asunto. Ella me dijo que muy probablemente se habría casado con Julián con el pasar del tiempo.
Después de un rato de silencio, me di cuenta que esa historia no tenía mucho que ver conmigo. Pero mi abuela me dijo que en realidad si tiene mucho que ver. Me dijo que ella decidió ver más alla de las apariencias, y encontró en Julián una de las personas más valiosas que ella jamás ha conocido, y que todo estaba simplemente en tener paciencia para ver más de cerca y descubrir la gran persona que era él. Y me dijo que yo siempre he sido el gracioso de la familia, el que siempre está sonriendo y haciendo y diciendo tonterías. Pero que ella sabía, por cómo ella me había visto crecer, que yo era el más profundo de los primos. Y me dio varios consejos. El primero fue que no es bueno sonreír para no llorar. Me dijo que no es bueno vivir tras máscaras y ocultar lo que uno en realidad siente. Eventualmente, se volverán en mi contra. Esto me sorprendió mucho, porque nadie nunca había dado tan en el punto exacto conmigo. Me dijo muchas otras cosas sobre esto de las máscaras (y lo que me sorprendió más que nada fue el término "máscara", porque es un término que yo uso para describirme siempre), pero básicamente me dijo que no era bueno ocultarme en una sonrisa siempre. No es lo mismo que ser positivo. El segundo consejo que me dio fue que nunca debo olvidar que yo soy una persona noble, y no dejarme influenciar por las demás personas, porque si ella hubiese seguido el consejo de sus amigas, no habría conocido a Julián. Y el tercer consejo que me dio fue que tuviera paciencia, ya que eventualmente, llegaría alguien que se tomaría su tiempo para ver quién era realmente yo, y descubriría una persona increíble. Admito que fue extraño darme cuenta que mi abuela me conoce más de lo que yo creía... Creo que mejor que nadie. Pero era de esperar, ya que ella me vio crecer y me enseñó mucho de lo que sé.
Pensándolo bien, creo que si tuviera que decidir entre irme o quedarme, decidiría quedarme. Ya no tengo las mismas razones para quedarme, a diferencia de la última vez. Pero si no me arrepentí la primera vez, tengo la fe de que encontraría la razón para no arrepentirme esta vez. Claro, esto es pura hablada hipotética. De todos modos, tenía que decidir para ayer...

lunes, 26 de enero de 2009

Anécdota de un taxista

Hoy iba en un taxi, y a mi me encanta hablar con los taxistas, porque tienen las historias más divertidas. Pero ésta, en especial, me encantó.
Resulta que cuando uno va a un motel, y alguien lo choca, esa persona se puede dar a la fuga fácilmente, porque la policía no llega ahí. Así que es demasiado arriesgado ir a un motel con el carro. Incluso, si entras con un taxista, el taxista te cobra más, porque si lo chocan adentro, él tiene que pagar el arreglo.
Yo estaba hablando de eso con el taxista de hoy, que ya lo conozco porque cuando voy tarde a la universidad, él es quien llega cuando necesito un taxi. Y me contó una historia sumamente divertida. Resulta que él, una noche, tuvo que llevar a una pareja a un motel. Ahí mismo lo chocaron. Claro, la persona que lo chocó, se dio a la fuga. Sin embargo, el taxista se pudo fijar en la placa del carro y el modelo. Días después, por mera casualidad, se encontró el mismo carro que lo había chocado. Entonces, el taxista se bajó, y se encontró a un señor, con su esposa y sus dos hijos montados en el carro. El taxista le dijo "Disculpe, señor, es que yo tengo que discutir algo con usted en privado". El dueño del carro, extrañado, se bajó. Y el taxista le dijo que tal día, a tal hora, en tal motel, él lo había chocado, y que él no quería tener que discutir de eso enfrente de la esposa, porque era lógico que no había ido con la esposa al motel. El taxista le pidió que le pagara los daños causados por el choque. El señor le dijo que claro, que con todo gusto, y que qué pena. Él le pagaría todos los daños con una sola condición: que le contara lo que le había contado a la esposa. El taxista, extrañadísimo, no tuvo más opción que aceptar. Así que el señor llamó a su esposa, y le pidió que se bajara del carro. Y el señor, con su esposa al lado, oyó de nuevo la historia del taxista. La señora estaba totalmente pálida, atónita, y no podía creer lo que decía el taxista. El taxista no entendía la situación. Y el señor, al ver la cara de confusión del taxista, le dice "Es que ése día, a ésa hora, era mi esposa la que andaba el carro". Curioso, ¿no? La situación fue tal, que el taxista fue llamado a declarar en el juicio del divorcio, y el señor no tuvo que darle nada a su ex-esposa, y hasta se quedó con los hijos, y la señora, se quedó sin nada.
No sé, esta anécdota es de las más divertidas que me han contado. Y me pareció que sería muy divertido relatarla. Después de todo, ¿quién diría que el destino iba a tener un sentido del humor tan interesante?

domingo, 25 de enero de 2009

Noche de Hooters y Más Tekila

Bueno, hoy fue una muy buena noche. De hecho, el día en sí fue bastante provechoso. Primero que todo, me fui a dormir hoy como a las 2 de la mañana... Pero claro, como mi insomnio me persigue, me quedé viendo tele. Pasando canales, me encontré un partido de tenis: Gonzáles vs Gasquet. Latino contra europeo. El partido empezó a las 3 am, y yo pensé "Ah, di... No tengo nada mejor que hacer, y mi orgullo latino me impulsa a apoyar al chileno... No creo que el partido dure mucho". Quiero aclarar que este partido rompió el récord del set más largo jamás jugado. El primer set, 6-3 a favor del francés, al igual que el segundo set. Y yo ya listo para dormir, dientes lavados y todo. En el "último" set, iban 6-6 y tenían que ir por la diferencia. Así que pensé "Bueno, al rato dure un poco más", así que agarré unos doritos, unos plátanos salados y unas aceitunas (adoro las aceitunas...), y seguí viendo el partido. El chileno ganó ése set. Así que iban por otro set. Si ganaba el francés, se terminaba el partido. Ah, no, ganó el chileno. Y se fueron por el quinto set. Y ese set... fue el que rompió el récord. Ese set terminó 13-11, ganó el chileno. Y varios games fueron a punta de Deuce... El partido duró 4 horas y unos minutos. Y cuando me di cuenta, eran las 7 de la mañana, y llegó mi mamá con el desayuno a mi cama (milagro, x cierto...). Y me hace "Y eso, ud despierto tan temprano?" y yo "Erm... no me he dormido...". Jajajaja... fue divertido ver la cara que me hizo.
Me dormí, y me desperté tipo 2 de la tarde, con una llamada de Carla (... da gracias a Dios que no me desperté con chicha... si no... ten mucho miedo...). Y ya no me pude volver a dormir. Originalmente, había quedado con unos amigos en ir a la calle de la amargura a tomar un rato, pero al final todo el mundo se quitó. Así que me preparaba para una tarde en mi casa, cuando me llama una prima para decirme que hoy tocaba noche de salida de los primos. Así que... ¿por qué no? Me alisté, y fui con mi hermana a Hooters. Primera vez que iba, pero un primo y yo (ese primo es un... ligador de primera) nos hicimos amigos de una mesera, y nos empezó a traer tragos gratis. Y además, nos trajo una orden de alitas en salsa BBQ, todo gratis. Los demás primos estaban celosos, y las primas, bueno, las primas se estaban riendo por mis primos. Luego, para bajar la comida, un helado. Y ya eran las 12, y dijimos "Y ahora que?". Pues, en el mismo lugar, fuimos a un lugar llamado "Más Tekila". Y ahí también armamos una buena fiesta. Bailamos, cantamos, y hasta me subí a la tarima a hacer de vocalista para el grupo que se estaba presentando y que para animar el ambiente, hicieron un reto para ver quién cantaba mejor. Y el que cantara mejor, se ganaba una cuenta de 20 mil colones en puros tragos. Claro, todos mis primos diciéndome que tenía que ganarme esa cuenta. Y canté, y gané. Claro, los otros concursantes estaban ligeramente intoxicados. Y yo planeaba compartir esa cuenta con mis primos, pero ellos decidieron que yo tenía que tomarme esa cuenta yo solo. Claro, ellos no estaban enterados de mi... fascinación por el tequila, ni nuestra relación de amor-odio-amor. Y creyeron que el tequila no me iba a tratar bien. Mi hermana si estaba enterada, así que ella solo se reía porque si sabía lo que estaba por venir, y en su genialidad, dijo "Ok, pero nosotros decidimos cuáles tragos se toma". Y yo acepté, no iba a dejar pasar una cuenta de 20 mil colones. Era la 1 de la mañana, y no me dejaban parar de tomar. Y yo iba ya por 15 mil colones, y tranquilo. Y mis primos diciendo "El menor de los primos... y ya domina el tequila. Hay que estar orgullosos...". Terminé la cuenta de 20 mil colones, me pedí una coca cola, y tranquilo. Pero claro, nos reímos demasiado, molestamos, recordamos anécdotas de la familia, y yo haciendo bromas y chistes... La pasamos increíblemente bien. Tanto que acordamos hacer esa reunión cada 15 días. Y cada vez, los primos nos íbamos turnando para ser choferes designados, y encargarse de repartir a los primos en sus respectivas casas.
No lo puedo negar... Hoy si fue un día muy alegre. La pasé excelente, y conocí un muy buen lugar para pasarla bien. Y tengo un contacto dentro de Hooters (la mesera) y otro en Más Tekila (el bar-tender, que no se creía que yo me iba a tomar los 20 mil colones :P). Y mis primos y yo la pasamos excelente. Me parece excelente hacer esto cada 15 días. Y el evento fue denominado "Noche de Hooters y Más Tekila".

PD: Si, Carla, ya superé a B. XD

viernes, 23 de enero de 2009

Coro de ángeles

Llegué a una conclusión. No es que yo sea frío, tampoco es que yo sea indiferente, y claramente no es que sea insensible. Simplemente me volví más fuerte. Durante un buen tiempo temí que era que estaba perdiendo esa sensibilidad que me caracteriza. Sin embargo, ayer me di cuenta que no es que yo sea frío. En verdad me volví más fuerte. No me habría dado cuenta si no fuese por el día de ayer. ¿Sentí algo? ¡Claro que si! ¿Me dolió? Casi nada. De hecho... fue una especie de alivio. Honestamente, no era algo que me esperaba. Menos con lo que había pasado el miércoles, y ese "dato interesante" que me contó. Claro, todos mis amigos me decían "Mae, Nacho, no vale la pena. ¿O sea, que clase de persona le da 'luz verde' y luego se va con otro mae?". La verdad, creo que me lo veía venir. Es decir, si me trató así cuando tenía novio... No puede ser nada bueno. Así que, Carla, al igual que Ari, y que Gaby, tenías razón. Elle n'est pas pour moi. Lo divertido de todo esto es que los amigos de ella llegaron a decirme "Genial, solo eso faltaba. Ahorita viene otra semana entera de lágrimas de ella diciendo 'Yo no lo quiero. Simplemente pasó...'". O sea, que no es la primera vez que sucede. Al menos no era como que yo tenía esperanzas. Cuando la vi entrar, me le acerqué y la saludé. E inmediatamente me alejé. Quería ver qué pasaba. Y fue más que claro. En fin, seguiré dándole tiempo al tiempo. Como en la entrada anterior, ya lo decidí. Me lo merezco. Ahora solo falta que alguien se lo merezca también (espero no sonar como subido o algo así...), y que nos encontremos. En fin, era hora de darle vuelta a ésa página. Admito, algo me incomoda, y es que he pasado demasiadas páginas en muy poco tiempo. Pero bueno, al menos son páginas de unos cuantos párrafos nada más. Solo espero mi "coro de ángeles" que me avisen. Ojalá no dure mucho la espera. Me caería muy bien un poco de cariño. ¿A quién no?

Note: Could be worse. The last guy in that situation fell for one of the transient trumpeting angels.

Ya lo decidí

Ya lo decidí. Me lo merezco. Tarde o temprano va a pasar. Ojalá que temprano. Pero ya lo decidí. Ahora, a esperar...

lunes, 19 de enero de 2009

Soy una contradicción

Toda mi vida he sido bastante sensible. Es decir, me pongo triste fácilmente, me enojo fácilmente... Pero sobretodo lo de triste. Cuando era pequeño, cuando yo perdía un borrador o un lápiz, me sentía mal, porque sentía que le había fallado al lápiz. Ni yo entiendo bien el por qué. Toda mi vida, cuando perdía algo, me afectaba seriamente. Ya fuese algo pequeño como un borrador, o algo importante como una persona, siempre me ponía increíblemente triste. Suelo apegarme mucho a las cosas, y a las personas. Por eso, cuando yo perdía a alguien que me importaba mucho, mi mundo entero se tambaleaba. Puedo citar muchos ejemplos de esto. Pero prefiero no hacerlo.
Este problema de apegarme a las personas me ha causado muchos disgustos. Y no puedo detallar bien en que momento, pero si sé que tuvo que haber sido hace unos cuantos meses, dejé de apegarme. Simplemente, dejé de apegarme. En general, dejé de ser sensible. Hace unos días vi la película "The Notebook". Tenía un gran significado para mí. Y hace un tiempo, la volví a ver y me dieron ganas de llorar. Esta última vez, no me afectó. No sentí nada. Ni por los recuerdos que trae, ni por el significado de la película, ni por la película misma. También, hace unos días, tuve un pequeño problema, y por un momento, fue una especie de pérdida. Y... fue como que estaba acostumbrado. Suena mucho más pesimista de lo que es, pero fue como que no era conmigo el asunto. Fue en ese momento en que me di cuenta que me endurecí más de lo que debía. Después de lo de Laura, me prometí a mi mismo no dejar que las cosas me afectaran tanto. Y me concentré mucho en endurecerme. Y no me di cuenta que fue demasiado. Llegué al punto donde casi caigo en la indiferencia. Por fuera no parece, pero las apariencias engañan demasiado, sobretodo conmigo. Así que por ahora, veré cómo resultan estos cambios. No los tenía planeados, pero al rato salga algo bueno de todo esto. Lo divertido de todo esto es que me convertí, en parte, en lo que tanto critiqué, y sigo criticando... Soy una contradicción.

sábado, 17 de enero de 2009

Un día sumamente raro...

Hay días raros... Hay días MUY raros... Y hay días que solo pasan una vez en la vida (ya sea para bien o para mal). Y ese día fue ayer para mí.
Empezamos con el pie izquierdo... Resulta que antier, conecté mi radio por primera vez en mucho tiempo... Sin embargo, había olvidado q ese radio tenía la alarma puesta para las 6 de la mañana, para levantarme e ir al colegio. Y yo había dejado el volumen muy alto... Así que ayer, a las 6 de la mañana, se encendió mi radio, a todo volumen, con la canción "It's my life" de Bon Jovi, y yo casi muero del susto. Mi familia entera se despertó y todos empezaron a gritarme que qué era ese escándalo y que lo apagara... Y yo estaba dem dormido/confundido para entender qué estaba sucediendo. Revolqué medio cuarto para encontrar el control del radio, y como no lo encontré, opté por desconectarlo hasta nuevo aviso... Volví a dormirme, pero costó un poco, después de ese desastre.
Después, fui al gimnasio con mi mejor amigo, Luis. Y yo estaba de lo más tranquilo, cuanto siento que alguien me pega con un paño, y yo pensé "Ok... Creo que alguien se quiere agarrar conmigo...", pero me volví, y no era nada por el estilo. Resulta que la prima de Laura, y el hermano menor, también están en el gimnasio. Yo tenía demasiado tiempo de no verlos. Es decir, a veces hablo con Angélica (la prima) por msn, pero igual, fue bonito volver a encontrármelos. Conversamos un poco, nos pusimos al día... No sé, se sintió bien. Pero lo que más me agradó fue que se comportaron sumamente bien conmigo. Como tengo TANTOS primos, usualmente, cuando uno termina una relación, TODA la familia se pone del lado del primo y odian a la ex-pareja... Sin embargo, Angélica se comportó sumamente bien. Eso me alegró mucho. Realmente me agradó. Además, como me los estaré encontrando constantemente en el gimnasio, es bueno que nos llevemos bien. Realmente no quiero momentos incómodos, y no tengo nada en contra de ellos. Así que me sentí bastante bien.
Después del gimnasio, fui a mi casa, cociné algo en una carrera y me lo comí, y me alisté para ir a la fiesta de cumpleaños de una amiga de la universidad. Y el bar quedaba en un lugar perdido, y no parecía nada... amistoso. Los primeros en llegar fuimos Luis y yo. Y como que todo el mundo nos llevaba el doble de la edad, así que yo entré medio extrañado. Lo más extraño es que en otra sección del bar, había una despedida de solteras. Y Luis y yo nos sentíamos cada vez más incómodos. Al poco rato, llegó el resto de la gente, y lo más increíble es que, entre el resto de la gente, venía Angélica, la prima de Laura, y otro primo de Laura, Luigi. Yo no podía creer la increíble coincidencia. Es como que hoy, Dios se despertó, me hizo levantado con el radio, y luego pensó "Sigamos molestándolo..." y planeó todo eso. Por suerte, yo ya sabía que Angélica no iba a tratarme raro. Si me preocupé por Luigi, no sabía que esperar. Pero también se comportó de lo más bien. Hablamos un rato, y no, nos llevamos como si nada. Hasta nos tomamos unos tragos juntos. Se sintió un poco extraño, pero solo al principio. Ya después fue como normal.
En un momento, llegó un tipo del bar, y me llamó, y yo como "Erm... si?" y me dice "Me mandan a preguntar si estás soltero". Y yo pensé "Ok... un momento... Qué?!?!?!?!", y le respondo "Um... Si... Por qué?" (seriamente, debí haber dicho que no estaba soltero... ) y me dice "Es que aquí al lado hay una despedida de solteras, y acaban de pedirme que te pregunte a vos si querés ir a bailar". Y yo me quedé con dudas un momento, y como excusa, le dije que iba a ver en cuánto nos íbamos, porque no estaba seguro. Fui un momento, y le comenté del asunto a la cumpleañera, sobretodo para que me dijera "No, ya nos vamos!" y poder safarme... en vez de eso, me dijo "Por favor diga que si!!!" y otra amiga oyó el asunto, y también empezó a decir que me metiera, y yo como tuve mis dudas, pero di, mientras yo no hiciera nada estúpido, ni nada raro sucediera, no habría problemas. Así que acepté, y me presentaron a una mujer que me llevó hasta la sección de la despedida. Y no, lo que hice fue simplemente bailar con unas mujeres ahí. Digamos que, de mi familia, y de mis amigos, soy de los que mejor baila. Y en mi familia, yo soy el menor de todos. Así que simplemente, me hice a la idea de que era una fiesta de mi familia, y yo estaba bailando con una conocida de la familia. Realmente ayudó. Y no, simplemente bailé... Ni loco iba a hacer más. Empezaron a insistir que no solo bailara, pero les dije que no, con la excusa de que hacía mucho frío (y si era cierto... estaba helado!!!!!!). Al rato, llegaron mis amigos porque ya nos íbamos, así que me despedí, y fin del asunto. Aún así, cuando salí, todo el mundo empezó a molestarme y todo... Aún así, sigo pensando que debí haber dicho que no. Y aún me queda algo como en el fondo que me da remordimiento/arrepentimiento. Y nunca volveré a ese bar JAMAS! Y mucho menos a una despedida de soltera... O algo así. Definitivamente, no es mi estilo.
En fin... fue un día sumamente raro. Solo espero que esto que me incomoda se pase rápido, porque me está molestando demasiado...

lunes, 12 de enero de 2009

Insomnio

Hay algo que no logro comprender. Cuando necesito dormir, no puedo dormir. Y cuando puedo dormir, no logro dormir. He pasado con insomnio casi ya 2 semanas. Al principio no me molestaba. Ahora si, ya que cuando me voy a dormir, escucho como mi familia se despierta y empieza sus labores diarias. Yo abro las cortinas, y me encuentro un día soleado. Y yo, sin poder dormir. He intentado de todo: leer, leche tibia, ver tele, e incluso, música clásica para relajarme. Y no logro dormir! Es decir, son las 3 de la mañana, y siento como si fueran las 7 de la noche. Y lo peor es que no tengo ni una pizca de sueño. Hoy dormí 3 horas. Y con eso me mantuve todo el día. Creí que por ir al gimnasio, me sentiría más cansado, pero es al contrario. Mi problema es exceso de pensamientos. Eso que cuando trato de despejar mi mente para descansar, llega una pequeña idea como una diminuta bola de nieve, y va a creciendo conforme va bajando por una interminable colina de nieve. Y de un momento a otro, me encuentro con los ojos abiertos. Y así toda la noche, hasta que me doy cuenta que tengo que levantarme para hacer mi desayuno. Y lo admito, últimamente he tenido muchas cosas en mi mente que no me dejan tranquilo. Y no entiendo la razón de que esas ideas estén en mi cabeza. Llevo meses de no sentirme así. No encuentro una explicación lógica de estos pensamientos. Y aún si tomo una decisión con respecto a algo o alguien, la duda nunca se va realmente. Y aunque llevo semanas de no poder dormir, hasta recientemente me percato de lo que está pasando.
Tengo tanto en mi mente que no tengo una idea clara de qué quiero escribir. Por ahora, me iré a dar una vuelta a la cuadra. Si, son las 3 AM, y me iré a dar una vuelta. Me cansé de contar estrellas en mi ventana... Traen recuerdos extraños...

sábado, 10 de enero de 2009

Nota personal

A continuación, haré una pequeña lista de mis notas personales de esta noche.

1- Si voy a tomar mucho, buscar donde ir a dormir que no sea mi casa. Aunque sea en el carro, pero no en mi casa.
2- Si voy a tomar, nunca, NUNCA, combinar tequila con jagers. Simplemente... no...
3- Si voy a tomar, darle mi celular a alguien de confianza, ya que uno puede marcar números a los que uno NO debe llamar. Ej: Ex-parejas, enemigos, o peor... a mis padres.
4- Después de 12 tragos, no importa qué rayos esté tomando... Parar aunque sea por media hora.
5- Si sé que voy a morir por intoxicación, tener a mano, o donde sea que vaya a ser mi lecho de muerte, las siguientes cosas:
* Agua mineral
* Tomate en tajadas
* Sal
* Suero oral
* Papel o servilletas... Da igual
* Alguien de confianza que se encargue de darme lo anterior, en ESE orden, excepto las servilletas que deben estar presentes en todo momento, y en cantidades navegables.
6- Si voy a tomar mucho, comer bastante una hora antes. Eso sí, nada lácteo...
7- Contar con un amigo que sea capaz de llevarme alzado al carro, o al menos 2 amigos que me aguanten.
8- Hacer que todos juren que cualquier cosa que yo diga en mal estado, no saldrá de ese círculo de amigos.
9- No llevar cámara fotográfica. Mejor pedirle a alguien que lleve la de él/ella y se encargue de las fotos.
10- Si es mi cumpleaños, y voy a festejarlo, darle esta lista a la persona de más confianza para que se encargue de que se cumpla, porque de FIJO, voy a morir en la fiesta. Y probablemente no recuerde nada al día siguiente... o días siguientes...

Esta es una pequeña lista. La tuve que hacer de 10 puntos máximo por asuntos de comodidad, pero es lo más básico e importante para esas situaciones. Todo esto lo saqué después de muchos años de investigación en el campo, tanto por experiencia propia como por observación de campo y situaciones de vida (ajena) real.
Ahora, ¿de dónde se me ocurrió ésta idea? Hoy fue la fiesta de cumpleaños de una de mis mejores amigas, y... bno... Mejor no entro en detalles. Solo quiero decir que hoy me gané el cielo, viaje ida y vuelta, todo incluído.
Como nota aparte, me di cuenta que hay algo que me gusta más que la computación (mi carrera actual, para los que no sepan), y es la medicina. Con los sucesos de ayer, y otros cuantos de hoy, me di cuenta que realmente me gusta la medicina. Claro, ya es muy tarde para cambiar de carrera, ya estoy en mi 3er año de computación, y además, le había prometido a mis padres no cambiar de carrera. No digo que no me apasione la computación o algo así, adoro esta profesión. Pero si pudiese devolverme en el tiempo, y (muy importante) le hubiese puesto suficientes ganas al colegio como para tener una buena nota de presentación para la universidad (me fue excelente en el examen de admisión... Mi problema fue la nota de presentación del colegio, ya que yo era, y lo admito, TAN vago, que mi nota era un 78... y aún así logre entrar a una de las mejores universidades del país, en una de las 7 carreras más solicitadas... Quiere decir que no es que yo sea tonto, es que yo FUI un idiota y un vago en el colegio...), y me pusieran a escoger entre medicina y computación, me iría por medicina. Pero creo que me tendré que conformar con ser médico de máquinas, y paramédico en caso de emergencias. Voy a ver si hay alguna forma de hacerme paramédico de la cruz roja... Tengo un primo que estudió computación, y es paramédico, así que... Nunca se sabe. Sería una bonita forma de cumplir ambas aspiraciones.
Creo que aún puedo contar una pequeña historia. Le comenté de esta repentina aspiración a mi padre, y él me dijo que tal vez hubiese tenido problemas por mi temor a la sangre. Sin embargo, analizando lo que sucedió con el temblor y que tuve que hacer de médico por unos momentos, llegamos a una interesante conclusión. Mi temor no es la sangre, sino lo que la sangre representa: dolor físico. Fue extraño, porque yo he ido a operaciones grandes, donde abren a las personas de par en par, y nunca sentí asco ni miedo, porque la persona estaba inconsciente. Pero si me ponen una persona con una fractura de fémur, gritando de dolor, probablemente quede horizontal... Al mencionar esto, mi papá me comentó una anécdota personal.
Cuando una persona estudia medicina, pasa los primeros años metido entre libros, y ya como al 4to año, lo meten a hospitales, a tratar pacientes, y usualmente, a emergencias. El primer día que a mi papá le tocó ir al hospital, en su primer día de 4to año de medicina, le tocó emergencias (mala suerte...). Y todo estaba tranquilo, hasta que llamaron de emergencia (duh...) diciendo que un muchacho estaba subido en una palmera bajando cocos, cuando se cayó del árbol, y como si fuera poco, cayó en una estaca y la estaca lo perforó de lado a lado en el estómago. Minutos después, llegó el muchacho, agonizando, con la estaca, literalmente, atravesándolo de lado a lado. Mi papá casi se desmaya (cosa que me asombró mucho con todo lo que mi papá ha atendido a lo largo de su carrera como médico), corrió hasta el baño, y se sentó en el suelo. Puso la cabeza entre las piernas, tomó agua, y agarró un poco de fuerzas. Se levantó, fue otra vez a donde estaba el muchacho, y otra vez salió corriendo al baño, medio descompuesto. Y así un rato, hasta que llegó un momento donde veía al muchacho hecho pedazos, y no sentía nada. Y desde entonces, nunca volvió a sentir asco o miedo. Él también sufría el mismo problema que yo sufro actualmente: el miedo de la sangre por su relación con el dolor. Y tiene mucho sentido, realmente... Tengo el problema de que ver a alguien sufriendo físicamente me afecta mucho. Así que... Quién sabe. Si hubiese sabido que mi problema era este, estaría estudiando en alguna universidad privada medicina (lo cual creo muy poco posible porque sale MUY caro, pero igual...). En fin, esto era solo como dato interesante del día de hoy.
Ahora si, creo que ya la entrada me quedó demasiado larga. Pero no la voy a recortar porque... di, es mi blog! XD Por ahora, buenas noches!

jueves, 8 de enero de 2009

Se me movió el piso

Bueno, si que hoy tuve una muy buena manera de empezar el día... Con un temblor. Creo que fue 6.2. En mi caso, yo casi nunca siento los temblores. Sobretodo porque cuando tiembla, yo estoy durmiendo, y yo duermo muy profundamente. Sin embargo, este temblor me botó de la cama... Le di un besito al suelo (tal fue el beso, que casi me quedo sin nariz o dientes... Pero bueno, esos besos si que son únicos, no? Y no porque haya sido con el suelo...). Mi mamá le tiene un gran temor a los temblores, así que yo no había tocado el suelo cuando entro mi mamá envuelta en un paño (se estaba bañando), corriendo como loca, me hizo tirado un pantalón (no tengo idea de cómo rayos logró salir del baño, envolverse en un paño, ir al clóset, sacar un pantalón e ir a dejarmelo, todo mientras la casa se movía de un lado a otro, y en tiempo récord...), agarró la cobija de MI cama (si, de mi cama...), se la puso como una capa de súper héroe para prepararse a salir a la calle (si, en paño, cubierta con mi cobija...). Yo me quedé inmóvil en el suelo porque después de haber visto la escena de mi mamá, no estaba seguro si era una pesadilla o si estaba pasando en serio el asunto. Con toda la calma del mundo, me senté en mi cama, y me puse a reír como nunca. Mi mamá parecía demente mientras me regañaba que teníamos que salir a la calle porque estaba temblando, pero yo no le podía hacer caso a mi mamá en el estado en el que ella estaba... Fue demasiado gracioso. El temblor duró más o menos 15 segundos, y admito que fue bastante fuerte, pero este día no lo olvidaré no por el temblor, sino porque mi mamá se encargó de que yo me riera como nunca en mi vida. Y como si fuese poco, está ligeramente enojada conmigo porque "pude haber muerto".
Mi casa me sorprendió. En mi barrio se rompieron unas cuantas ventanas y se cayeron cosas, pero en mi casa, la única cosa que se cayó al suelo fui yo al caerme de la cama. Sin embargo, en la casa del vecino habían unas personas haciendo unas reparaciones, y tres de ellos se cortaron. Mi papá, como es médico, fue a ayudar, y como mi papá me entrenó desde pequeño en primeros auxilios, también fui a ayudar. Y mientras mi papá y yo antendíamos a los trabajadores (tuve que coser una herida medio seria con un vidrio... nada del otro mundo, aunque la sangre casi hace que mi mamá se desmayara... como por quinta vez...), entró una llamada de parte de mi tía, que a mi tío le estaba dando un paro y que ya habían llamado a los paramédicos. Mi papá salió disparado mientras yo me quedé atendiendo al otro trabajador. Mi mamá fue a ver como estaban mis abuelitas, y yo me convertí en el paramédico del barrio. Unos cuantos golpes, pero más que todo, fue el susto (mis vecinas son algo... hipocondríacas...). Al rato me devolví a mi casa y me quedé esperando a ver si alguien más me necesitaba. Poco después llegó mi papá, diciendo que no había sido un paro, pero que si se pegaron un buen susto. Mi mamá llamó diciendo que todo estaba bien. Yo, ya más desocupado, me fui a bañar... Y mientras yo estaba lleno de jabón, otro temblor, pero no tan fuerte. Y yo solo estaba esperando que llegara mi mamá gritando como loca, y me sacara del baño a gritos... Gracias a Dios mi mamá no había llegado. Pero claro, sonó mi celular, y era mi mamá, y me regañó porque yo estaba bañándome y no había salido del baño por el temblor. Ella es un caso...
Al rato llegaron los trabajadores de la casa de al lado a dar las gracias por la ayuda y la atención, al igual que los vecinos. Se sintió bien poder ayudar.
En fin, fue un día movido, literalmente. Por suerte no hubo heridos de gravedad. Claro, pasé el resto del día con dolor de cabeza... Odio que me levanten rápido. Y luego me agarró más sueño (anoche me fui de fiesta, así que no había dormido mucho...), pero bueno, al menos ya las réplicas del temblor casi no se sienten. Claro, ahora, con solo que pase un bus cerca de la casa, y medio la mueva, mi mamá entra en pánico otra vez... Espero que en cuestión de una semana se le quite. De lo contrario, tendré que buscar donde pasar el resto del mes, porque si me levanta por una falsa alarma, probablemente me volveré loco. Por ahora, me quedaré tranquilo viendo tele.

miércoles, 7 de enero de 2009

Interesante historia

Hoy la pasé cuidado a mi abuela. No tanto cuidándola, sino más bien, pasando la tarde con ella. Tomando café y hablando... Y en una conversación, me contó una historia muy interesante.

En periodo de guerra, una batalla se libró entre dos grandes naciones. Era una constante lucha por ganar territorio, pero ambos bandos luchaban con tanto valor y fuerza, que ninguno de los dos planeaba ceder un solo centímetro de su campo. Sin embargo, llegó el 24 de diciembre, la Noche Buena. Y, como era lógico pensar, los dos bandos dejaron de disparar, y se dedicaron a "celebrar" la navidad (porque, con el temor de que te vuelen un balazon en la cabeza, no se puede decir que era una verdadera celebración). Y en un momento, un miembro del primer bando empezó a cantar "Noche de Paz". Sus compañeros, movidos por la canción, lo siguieron, haciendo un gran coro. Los del segundo bando escucharon a los primeros cantando, y a pesar de que era otro idioma, la melodía era inconfundible, y ellos también empezaron a cantar "Noche de Paz". Entonces, otro miembro del primer bando encendió una pequeña antorcha, y empezó a avanzar hacia el campamento enemigo. Un miembro de los del segundo bando imitó su comportamiento, y con una antorcha en mano, empezó a avanzar en tierra de nadie hacia el otro hombre con la antorcha. Cuando se encontraron cara a cara, intercambiaron las antorchas, y se abrazaron y se desearon una feliz navidad. Y de repente, todos los demás miembros de ambos bandos empezaron a salir de sus trincheras y a avanzar hacia el campamento de sus contrarios, y se empezaron a abrazar todos, a desearse una feliz navidad, e incluso, a intercambiar regalos. Por un momento, nadie se fijó en el uniforme, en la raza, en las heridas o en sus nacionalidades, todos eran amigos y hermanos en ese momento. Lamentablemente, por órdenes de sus países, al día siguiente, continuaron la batalla. Sin embargo, cuenta la historia que cada vez que moría un soldado, ambos bandos lo lloraban, porque por un momento, ésa persona había sido un amigo y no un enemigo. La morajela de la historia es que el hombre es bueno por naturaleza, y que a pesar de que los intereses de unos pocos lo obligan a desviarse del camino correcto, aún en los momentos más difíciles, en el fondo, siempre mantienen su inherente bondad.

Lo curioso es que la historia si es cierta, sucedió entre Francia, Esocia y Alemania en 1914. Un soldado llamado Nikolaus, quien era un gran tenor y fue obligado a luchar en la guerra, fue quien inició el canto de "Noche de Paz", y los escoceses acompañaron con gaitas. Durante esa noche del 24 de diciembre de 1914, todos compartieron regalos, chocolate y champaña con toda calma, transformando las trincheras en una zona de tregua. Interesante, ¿no? A mi me dejó pensando en que los humanos en verdad somos capaces de asombrarnos a nosotros mismos en los momentos en que menos lo esperamos. Al menos, son estas pequeñas cosas que me mantienen con fe en la humanidad. Yo no sé los demás, pero cuando yo escuché esta historia, en el fondo si me sentí conmovido. Es curioso como en los lugares más inesperados encontramos las cosas más increíbles. Recuerdo que una vez, cuando yo acompañaba a mi mamá al trabajo (ella trabajaba en una escuela de educación especial), yo jugaba montones con niños sordos, ciegos, y con Síndrome de Down. Yo hice muchos amigos ahí. Y recuerdo que un día, llevé mi viola. Y cuando me puse a tocar, una niña sorda, mucho menor que yo, me preguntó que cómo sonaba mi viola. No supe cómo contestarle, pero ella aún así, se acercó y puso su oído muy cerca de mi instrumento. Dijo que no oía nada, pero que sentía las vibraciones. Y me dijo que estaba segura que sonaba muy bonito. Incluso, me regaló un dibujo mío tocando viola que ella misma me hizo. Yo me sentí sumamente conmovido. Lo que me sorprendió fue que ella también se dibujó a ella misma, y en el dibujo, hizo como que las notas de mi viola, entraban en su oído. Ella me dijo que ella algún día me oiría tocar, y que estaba segura. Nunca me olvido de esa historia.
Hace unos meses, mi mamá me llevó a su consultorio. Ella trata actualmente con niños con implante coclear, un dispositivo que ayuda a personas sordas a recobrar su audición en gran medida, hasta el punto en el que, con una correcta terapia, se pueden comunicar como una persona sin ningún tipo de discapacidad. Usualmente yo le ayudo cuando tengo tiempo, ya sea dando clases de matemáticas, o en terapias de estimulación auditiva, con mi viola. Es increíble ver los rostros de los niños, o de los adultos (porque también llegan adultos a recibir terapia para el implante) al oír como suena mi instrumento. No me imagino como debe ser oír por primera vez. Pero por las caras de las personas, veo que es como un sueño hecho realidad. Personalmente, a mi me llena mucho ver lo felices que están de poder oír un instrumento y poder decir que qué lindo suena, o que qué linda melodía.
Un día, hace unos meses, llegó una muchacha que acababa de ser operada, y que estaba haciendo la terapia. Como es usual, llevé mi viola, y fue una clase común y corriente. Pero me sorprendió porque ella era, probablemente, la persona más feliz sobre la tierra en ese momento. No dejaba de sonreír, y sonreír, y sonreír. En un momento, mientras yo tocaba, ella se levantó, y puso su oído sobre mi viola. Y ahí caí en cuenta que esa muchacha era la niña que me había entregado el dibujo hacía muchos años. Se rió montones cuando le dije que no me había dado cuenta. Y ella me dijo que yo no había cambiado nada (... sin comentarios!). Y me contó que nunca se había olvidado de la meta de oír mi viola algún día, y que ahora que lo logró, sintió como que había logrado superar un gran obstáculo (lógico... en serio, no me imagino como debe ser oír por primera vez...). Y que mi viola suena mucho más lindo de lo que ella se imaginaba.
Ocasionalmente me la encuentro en el consultorio de mi mamá, y nos ponemos a conversar (si, ya puede conversar :D). La admiro montones, a decir verdad. No es nada fácil pasar por esa operación, y mucho menos, lograr ser admitido como candidato para la operación. Pero ella lo logró. Realmente la admiro mucho. Y cada vez que la veo, siempre está sonriendo. :D
Bueno, yo creo que ya esta entrada se hizo muy larga. Seguiría contando historias, pero mejor las dejo para otro momento. Por ahora... Buenas noches! :)

lunes, 5 de enero de 2009

Carta de despedida al mes de diciembre

Querido mes de diciembre,

Ya te nos vas!!! Pero bueno, asumo que, como todos, tienes tus asuntos que hacer. Pero hay que admitirlo... La pasamos dem bien! Pude ir a la playa varias veces, hubo varias fiestas, conocí gente... Navidad con la familia, año nuevo también... Creo que ésta ha sido tu mejor visita en un largo rato. Tuve la oportunidad de hacer muchas cosas, y en realidad, la pasé excelente. No me puedo quejar. Creo que fue así de genial porque fue diferente. Y aunque admito que algunas cosas me hicieron falta, me siento orgulloso porque ha sido un largo año, pero logré salir adelante, y ahora empieza un año nuevo, listo para lo que se venga. Además, creo que pienso dejar que las cosas fluyan un rato, y dejarme llevar... "Go with the flow". Este 2008 trabajé bastante duro, y ahora quiero disfrutar un rato de paz y tranquilidad. O de caos y desastres... No sé, lo que venga primero. Mientras tanto, solo dejaré que las cosas sigan su camino. Como cuando uno flota en el mar, y se deja llevar, hasta que llega una ola y lo envía a besar la arena en el fondo... En fin, mientras no venga la ola... Flotaré.
Además, con todas las cosas que pasaron el año pasado, no me imagino lo que puede suceder éste año. Ya sea bueno o malo, al menos ya tengo algunos planes que son buenos. Pero los mantendré en secreto hasta entonces :P
Bueno, diciembre, no te atraso más, que enero se puede poner en pleitos. Será hasta dentro de un año, y entonces, te contaré de lo sucedido. Deséame suerte, porque tengo el presentimiento de que algo interesante se aproxima. Y yo deseo que éste año se nos pase rápido, para que puedas volver a visitarnos. Hasta entonces. ;)

P.D. FELIZ AÑO NUEVO!!! :D