Hoy la pasé cuidado a mi abuela. No tanto cuidándola, sino más bien, pasando la tarde con ella. Tomando café y hablando... Y en una conversación, me contó una historia muy interesante.
En periodo de guerra, una batalla se libró entre dos grandes naciones. Era una constante lucha por ganar territorio, pero ambos bandos luchaban con tanto valor y fuerza, que ninguno de los dos planeaba ceder un solo centímetro de su campo. Sin embargo, llegó el 24 de diciembre, la Noche Buena. Y, como era lógico pensar, los dos bandos dejaron de disparar, y se dedicaron a "celebrar" la navidad (porque, con el temor de que te vuelen un balazon en la cabeza, no se puede decir que era una verdadera celebración). Y en un momento, un miembro del primer bando empezó a cantar "Noche de Paz". Sus compañeros, movidos por la canción, lo siguieron, haciendo un gran coro. Los del segundo bando escucharon a los primeros cantando, y a pesar de que era otro idioma, la melodía era inconfundible, y ellos también empezaron a cantar "Noche de Paz". Entonces, otro miembro del primer bando encendió una pequeña antorcha, y empezó a avanzar hacia el campamento enemigo. Un miembro de los del segundo bando imitó su comportamiento, y con una antorcha en mano, empezó a avanzar en tierra de nadie hacia el otro hombre con la antorcha. Cuando se encontraron cara a cara, intercambiaron las antorchas, y se abrazaron y se desearon una feliz navidad. Y de repente, todos los demás miembros de ambos bandos empezaron a salir de sus trincheras y a avanzar hacia el campamento de sus contrarios, y se empezaron a abrazar todos, a desearse una feliz navidad, e incluso, a intercambiar regalos. Por un momento, nadie se fijó en el uniforme, en la raza, en las heridas o en sus nacionalidades, todos eran amigos y hermanos en ese momento. Lamentablemente, por órdenes de sus países, al día siguiente, continuaron la batalla. Sin embargo, cuenta la historia que cada vez que moría un soldado, ambos bandos lo lloraban, porque por un momento, ésa persona había sido un amigo y no un enemigo. La morajela de la historia es que el hombre es bueno por naturaleza, y que a pesar de que los intereses de unos pocos lo obligan a desviarse del camino correcto, aún en los momentos más difíciles, en el fondo, siempre mantienen su inherente bondad.
Lo curioso es que la historia si es cierta, sucedió entre Francia, Esocia y Alemania en 1914. Un soldado llamado Nikolaus, quien era un gran tenor y fue obligado a luchar en la guerra, fue quien inició el canto de "Noche de Paz", y los escoceses acompañaron con gaitas. Durante esa noche del 24 de diciembre de 1914, todos compartieron regalos, chocolate y champaña con toda calma, transformando las trincheras en una zona de tregua. Interesante, ¿no? A mi me dejó pensando en que los humanos en verdad somos capaces de asombrarnos a nosotros mismos en los momentos en que menos lo esperamos. Al menos, son estas pequeñas cosas que me mantienen con fe en la humanidad. Yo no sé los demás, pero cuando yo escuché esta historia, en el fondo si me sentí conmovido. Es curioso como en los lugares más inesperados encontramos las cosas más increíbles. Recuerdo que una vez, cuando yo acompañaba a mi mamá al trabajo (ella trabajaba en una escuela de educación especial), yo jugaba montones con niños sordos, ciegos, y con Síndrome de Down. Yo hice muchos amigos ahí. Y recuerdo que un día, llevé mi viola. Y cuando me puse a tocar, una niña sorda, mucho menor que yo, me preguntó que cómo sonaba mi viola. No supe cómo contestarle, pero ella aún así, se acercó y puso su oído muy cerca de mi instrumento. Dijo que no oía nada, pero que sentía las vibraciones. Y me dijo que estaba segura que sonaba muy bonito. Incluso, me regaló un dibujo mío tocando viola que ella misma me hizo. Yo me sentí sumamente conmovido. Lo que me sorprendió fue que ella también se dibujó a ella misma, y en el dibujo, hizo como que las notas de mi viola, entraban en su oído. Ella me dijo que ella algún día me oiría tocar, y que estaba segura. Nunca me olvido de esa historia.
Hace unos meses, mi mamá me llevó a su consultorio. Ella trata actualmente con niños con implante coclear, un dispositivo que ayuda a personas sordas a recobrar su audición en gran medida, hasta el punto en el que, con una correcta terapia, se pueden comunicar como una persona sin ningún tipo de discapacidad. Usualmente yo le ayudo cuando tengo tiempo, ya sea dando clases de matemáticas, o en terapias de estimulación auditiva, con mi viola. Es increíble ver los rostros de los niños, o de los adultos (porque también llegan adultos a recibir terapia para el implante) al oír como suena mi instrumento. No me imagino como debe ser oír por primera vez. Pero por las caras de las personas, veo que es como un sueño hecho realidad. Personalmente, a mi me llena mucho ver lo felices que están de poder oír un instrumento y poder decir que qué lindo suena, o que qué linda melodía.
Un día, hace unos meses, llegó una muchacha que acababa de ser operada, y que estaba haciendo la terapia. Como es usual, llevé mi viola, y fue una clase común y corriente. Pero me sorprendió porque ella era, probablemente, la persona más feliz sobre la tierra en ese momento. No dejaba de sonreír, y sonreír, y sonreír. En un momento, mientras yo tocaba, ella se levantó, y puso su oído sobre mi viola. Y ahí caí en cuenta que esa muchacha era la niña que me había entregado el dibujo hacía muchos años. Se rió montones cuando le dije que no me había dado cuenta. Y ella me dijo que yo no había cambiado nada (... sin comentarios!). Y me contó que nunca se había olvidado de la meta de oír mi viola algún día, y que ahora que lo logró, sintió como que había logrado superar un gran obstáculo (lógico... en serio, no me imagino como debe ser oír por primera vez...). Y que mi viola suena mucho más lindo de lo que ella se imaginaba.
Ocasionalmente me la encuentro en el consultorio de mi mamá, y nos ponemos a conversar (si, ya puede conversar :D). La admiro montones, a decir verdad. No es nada fácil pasar por esa operación, y mucho menos, lograr ser admitido como candidato para la operación. Pero ella lo logró. Realmente la admiro mucho. Y cada vez que la veo, siempre está sonriendo. :D
Bueno, yo creo que ya esta entrada se hizo muy larga. Seguiría contando historias, pero mejor las dejo para otro momento. Por ahora... Buenas noches! :)
3 comentarios:
yo descubri qe me gusta el teatro hace muuuuuuuuuuuuuuuuxo tiempo! y aqui estoy! xau!
Ok, el spammer's getting on my nerves... But oh well...
Sobre lo de la gente buena en esencia no diré nada por la última conversación que tuvimos, jaja...
Sobre las historias y seguir contándolas, no puedo creer que hayás siquiera insinuado que se te agotaba el repertorio cuando sos la persona que más cosas asombrosas sobre él mismo me ha contado :P
Pero es que no se aplicaban en el momento... Eran fun facts, no? Y además, seamos realistas... Nada le iba a ganar al asunto de la genética y mis manos... XD
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