viernes, 30 de enero de 2009

Una razón para quedarme


Hoy me agarró uno de esos momentos en los que se me ocurren ideas rarísimas, y aún más, me entra el valor para hacerlas realidad. Hoy fue dormir en el techo. Si, al aire libre, en el techo de mi casa. Llegué a mi casa tipo 11, me puse una pijama bien caliente, mi cobija roja (esa cobija... :P), una almohada, tiré todo al techo, me subí, y me acosté. Por alguna razón, casi no había luz, así que las estrellas se veían lindísimas.
Gracias a mi tolerancia al frío, no me congelé, pero me mantuve un largo rato viendo al cielo. Hasta pude ver una estrella fugaz, y pedí mi deseo. Y al poco rato, me dormí. Lo admito, dormir en latas de zinc es algo incómodo, pero al menos no tan incómodo como un suelo de ladrillo frío sin nada con qué abrigarme o apoyarme (recuerdo de Pavones, cuando se nos inundaron las tiendas de acampar por el aguacero, y tuve que dormir en el suelo de ladrillos, sin cobijas, ni almohadas. Ha sido, por mucho, la 4ta peor noche de mi vida). Pero descansé un poco. Ya luego decidí bajarme porque tenía hambre, y no puedo dormir con hambre.
Tenía algo en mente... Pero ya se me olvidó. Era la razón por la cual me puse a hacer esta entrada. Bueno, divagemos mientras me acuerdo... Como no me cuesta...
Si tuviera que elegir entre seguir con mi vida, o hacer un cambio drástico, y nada nunca sería igual otra vez, ¿qué decisión tomaría? Por un lado, mi vida está bastante bien, casi que mejor que nunca. Me va bien en la universidad, tengo buenos amigos, mi familia está bien... No tengo nada de qué arrepentirme. Por otro lado, ¿qué tal si me ofrecieran irme a viajar por el mundo? No volvería a ver a mi familia o a mis amigos por muchos años. Dejaría todo atrás. No terminaría mi carrera. Me perdería de muchas cosas aquí en Costa Rica. Pero, agreguemos algo más a esta ecuación. ¿Y si me fuera para hacer algo que me encanta? Digamos... música. ¿Si me ofrecieran irme a viajar por el mundo como músico? Tocando viola en los lugares más famosos del mundo, con los mejores músicos, alrededor del globo... Y que me pagaran por ello. ¿Qué haría? La verdad, lo admito, ya antes he tenido que tomar esta decisión. Y tenía 2 grandes razones para quedarme. Mi familia, y... Y la verdad no me arrepiento. Pero, ¿si me volvieran a ofrecer la misma oferta? Sería una de las más grandes experiencias que tendría. ¿Qué haría? ¿Me quedo o me voy? Creo que...
Ya me acordé qué iba a escribir...
Hoy, mi abuela paterna me contó una historia muy interesante. Por alguna extraña razón, terminamos hablando de mi vida amorosa (a mis 19 años, no hay mucho que contar...). Ella me contó una experiencia propia. Cuando ella era joven, ella era muy atractiva (no es broma, he visto fotos donde hasta yo me asombro de ver lo atractiva que era), y como era de esperarse en ésa época, ella tenía muchos pretendientes (me encanta esa palabra... :P). Sin embargo, ella se acuerda de uno en especial. Su nombre era Julián, y era arquitecto. A como ella lo describió, era delgado, no era nada musculoso, usaba anteojos grandes, era sumamente tímido y se ponía nervioso fácilmente. Un día, mi abuela estaba caminando por la calle, cuando se lo encontró. Él se puso muy nervioso cuando la vio, porque se sentía atraído hacia ella. Sin embargo, Julián tenía 2 características que lo hacían sobresalir. Por un lado, era sumamente caballeroso. Si bien se ponía nervioso y medio torpe, nunca omitía un solo detalle en cuanto a la caballerosidad. Su otra característica era su honestidad. Era sumamente confiable, puntual, y nunca faltaba a una promesa. Mi abuela, en contra de la opinión de todas sus amigas, y de la gente en general, se empezó a llevar muy bien con Julián. Y él empezó a sentirse más seguro. Empezaba a hacer chistes y comentarios graciosos. Entonces, resultó ser que también tenía otra característica: su sentido del humor. Siempre hacía reír a mi abuela. Y con el tiempo, se empezaron a tener más confianza. Cuando mi abuela tenía algún problema, Julián siempre estaba ahí para ayudarla. Y aún así, si no estaba ahí inmediatamente, no tardaba mucho en regresar y ayudarla. Y esa era otra característica que mi abuela admiraba en él: su lealtad. Si bien cometía uno que otro error humano de vez en cuando, su intención, en los momentos serios, siempre era de ayudar. Mi abuela terminó enamorándose de él. Y si bien él no era el típico hombre musculoso, galán y adinerado, él era mucho más agradable, amistoso, honesto y gentil. Pero cuando mi abuela pasaba tiempo con él, no importaba cómo se veía ni nada superficial, ya que ella realmente la pasaba muy bien con él. Sin embargo, por cosas del destino, Julián sufrió un accidente. Mi abuela no especificó muy bien qué le había pasado, pero no quería indagar más en el asunto. Ella me dijo que muy probablemente se habría casado con Julián con el pasar del tiempo.
Después de un rato de silencio, me di cuenta que esa historia no tenía mucho que ver conmigo. Pero mi abuela me dijo que en realidad si tiene mucho que ver. Me dijo que ella decidió ver más alla de las apariencias, y encontró en Julián una de las personas más valiosas que ella jamás ha conocido, y que todo estaba simplemente en tener paciencia para ver más de cerca y descubrir la gran persona que era él. Y me dijo que yo siempre he sido el gracioso de la familia, el que siempre está sonriendo y haciendo y diciendo tonterías. Pero que ella sabía, por cómo ella me había visto crecer, que yo era el más profundo de los primos. Y me dio varios consejos. El primero fue que no es bueno sonreír para no llorar. Me dijo que no es bueno vivir tras máscaras y ocultar lo que uno en realidad siente. Eventualmente, se volverán en mi contra. Esto me sorprendió mucho, porque nadie nunca había dado tan en el punto exacto conmigo. Me dijo muchas otras cosas sobre esto de las máscaras (y lo que me sorprendió más que nada fue el término "máscara", porque es un término que yo uso para describirme siempre), pero básicamente me dijo que no era bueno ocultarme en una sonrisa siempre. No es lo mismo que ser positivo. El segundo consejo que me dio fue que nunca debo olvidar que yo soy una persona noble, y no dejarme influenciar por las demás personas, porque si ella hubiese seguido el consejo de sus amigas, no habría conocido a Julián. Y el tercer consejo que me dio fue que tuviera paciencia, ya que eventualmente, llegaría alguien que se tomaría su tiempo para ver quién era realmente yo, y descubriría una persona increíble. Admito que fue extraño darme cuenta que mi abuela me conoce más de lo que yo creía... Creo que mejor que nadie. Pero era de esperar, ya que ella me vio crecer y me enseñó mucho de lo que sé.
Pensándolo bien, creo que si tuviera que decidir entre irme o quedarme, decidiría quedarme. Ya no tengo las mismas razones para quedarme, a diferencia de la última vez. Pero si no me arrepentí la primera vez, tengo la fe de que encontraría la razón para no arrepentirme esta vez. Claro, esto es pura hablada hipotética. De todos modos, tenía que decidir para ayer...

2 comentarios:

Carla dijo...

Te juro que no sé qué decirte.

Mejor dicho, no hay nada que de hecho pueda decirte de todo lo...

Más bien, no es que...

Bueno, nvm.

Feliz camino multidimensional.

Yo ayer también puse el pie en uno.

Jaime Riba dijo...

holaaa! how are u? xDD espero que todo super! solo pasaba que ya echaba en falta este blog! nos vemos chaooo! ^^