¡Qué bien me siento! Llevo desde el jueves sintiéndome mejor que nunca. Literalmente, mejor que nunca. El término "borrón y cuenta nueva" no se puede aplicar mejor. Después de una seria de "golpes terapéuticos", me siento como nuevo. Es curioso, pero en realidad, sí ocupaba un buen golpe para seguir adelante. Y ya lo recibí, y estoy mejor que nunca.
Ya mañana salgo definitivamente a vacaciones. Tengo examen de progra, y luego, a disfrutar! Tengo muchos planes. Planeo meterme en artes marciales (estoy entre jiu-jistu y hapkido (o como sea que se escriba)), y además, tengo que trabajar en la U. Tengo excelentes amigos que no me dejan quedarme en la casa más de dos días. Y eso es genial! Además, ¿por qué no soy yo el que los saca a ellos? Tengo muchos planes en mente. Por ejemplo, puedo llevar gente al Castillo (y ya me sé la ruta, y tengo carro :P), o a la calle a tomar un rato, al cine, o simplemente, a comprar libros en San José (Grande, Carla!!!).
Hace unos días me dijeron algo que me alegró mucho, y que no me había dado cuenta. Una amiga me dijo que tengo el don de levantarle el ánimo a cualquier persona. Sin importar si conozco o no a la persona, o qué tan desanimada está, yo me esfuerzo en levantarle el ánimo, y lo logro. Y no me había dado cuenta de eso. Disfruto mucho haciendo a la gente reír, o entreteniendola con música. Pero no me había dado cuenta que me resulta algo sencillo de hacer, y realmente disfruto haciéndolo. Y ésta amiga me dijo que eso era un don que pocas personas tenían. Que no todos tienen la capacidad de hacer feliz a la gente, y todavía, sentirse bien al hacerlo. Fue un comentario muy bonito. Y creo que está en lo cierto. Así que, últimamente, estoy explotando ése don al máximo. Y por eso me siento TAN alegre. Porque funciona. Por ejemplo, hoy iba a San José, así que me quedé esperando el bus en la parada. Pero por ser domingo, no estaba seguro de a qué hora pasaba, así que llegué a las 12:15. Cuando llegué, había una señora ahí, esperando bajo el sol a que llegara el bus. Después de un rato, el bus no llegaba, y el sol no ayudaba mucho, sobretodo porque había mucha humedad. La señora se estaba empezando a cansar de esperar, y se le notaba en el semblante la frustración. Así que pensé en poner a funcionar mi "don". Saqué mi paraguas, lo abrí y me senté justo al lado de la señora, cubriéndola con el paraguas. "Disculpe, pero es que con este calor y este sol, definitivamente nos evaporaremos antes de que llegue ese méndigo bus", le dije. Ella no pudo sino soltar una risa pequeña, pero ésa pequeña sonrisa le cambió el semblante. Y nos quedamos hablando hasta que llegó el bus (que se tomó su rato). Pero lo interesante del asunto fue ver cómo con un simple comentario, y un pequeño gesto de amabilidad, se pueden cambiar tantas cosas en una persona, aún sin conocerla.
Más tarde, ya en San José, me encontré con una amiga que tenía que visitar. Estábamos hablando, y ella me estaba comentando algo que, de repente, la enojó. Me comentó algo que la tenía sumamente molesta. Obviamente, no era un momento para hacer un comentario tonto o algo así. En lugar, la oí atentamente, poniéndole mucha atención, sin interrumpirla, a excepción del ocasional "Aja?", "En serio?", "Y qué hiciste?" para mantener la comunicación fluida entre ella y yo, y cuando se calmó, la invité a un helado. Y ella, ¿cómo terminó la tarde? Dándose cuenta que le gusta el helado de choco-chips. Y sonriendo. Realmente, unos 500 colones son un precio ridículamente barato para una sonrisa. El dinero no compra la felicidad, cierto. Pero un gesto amable para conseguir una sonrisa... No hay mejor oferta. Y cuando me estaba despidiendo de mi amiga, me dijo "Usted sí que sabe como alegrarle el día a uno. Gracias por el helado". Y eso fue todo un logro para mí. Había llegado a la irrefutable conclusión de que sí puedo hacer feliz a la gente a mi alrededor. Se ocupa un poco de confianza, y algo de paciencia, pero realmente, vale la pena.
Han sido unos 4 días muy reveladores. Y tengo ganas de hacer muchas cosas. La última semana de julio iré a la playa con mis amigos. Antes de eso, tengo ganas de irme a casa de mi abuela, en la playa, pero invitaré a mis primos, y que ellos lleven a sus amigos. Y también, tengo ganas de darme una vuelta por la Sinfónica... Tengo años de no ir. Y hay TANTOS recuerdos ahí. Casi que me dan ganas de escribir un libro sobre mis recuerdos ahí. Hey, no es mala idea... ¿Por qué no hacer eso? Claro, sería un libro para mí, pero igual, es divertido recordar las tonteras que uno hacía ahí... Fueron 13 años ahí metido. Saquen cuentas de las cosas que hice ahí. :P
En fin, tengo que prepararme para mi examen de mañana. Quiero llevar unos programas ya listos, para ahorrar tiempo. Realmente, me siento sumamente confiado de que éstas vacaciones serán las mejores de mi vida. Ahora, veremos si el tiempo puede mantenerse a mi ritmo. En sus marcas... listos...
1 comentario:
FUERAAAA! (Sobre todo porque ese es más o menos el sentimiento de recorrer San José conmigo...) Jaja
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