martes, 24 de junio de 2008

¿Sueño o pesadilla?

Dicen que los sueños nos muestran nuestros más profundos deseos y nuestras más temidas pesadillas. Usualmente, se pueden identificar sencillamente: si nos asustan, son pesadillas, si nos alegra, son deseos. Pero, ¿qué pasa cuando algo te asusta y te alegra al mismo tiempo? Eso me sucedió anoche. Fue algo que, mientras lo soñé, me alegró increíblemente y todo estaba de maravilla. Y cuando me desperté, fue un golpe en la cara, y me asustó, e inmediatamente, me entraron ansias y mariposas en el estómago. Y no podía saber si estaba más feliz que asustado o al revés. Eran las 4 de la mañana, y me quedé despierto hasta las 6, que me tenía que levantar. No podía dejar de pensar en lo que había soñado. ¿Sueño o pesadilla?

Pronto podré descansar un poco más. Dormir, ver televisión, salir a caminar o a nadar... Tengo muchos planes para vacaciones. Tengo decidido empezar a mover las cosas, y no dejar que pase el tiempo. Hace unos días hablé de ser causa. Así que, ¿por qué no empezar en vacaciones? No me gusta ver que las cosas se muevan a mi alrededor mientras yo me quedo quieto. Me gusta poder ser el causante de algunos de esos movimientos. Y claro, a veces las consecuencias son buenas, a veces son malas, pero el que no arriesga, no gana. Lo importante es aceptar las consecuencias y lidiar con ellas. Además, la emoción de lo que puede pasar, el miedo a la incertidumbre, la sonrisa producida por la esperanza... Todo esto hace que la vida sea más interesante. Definitivamente, no planeo pasar las vacaciones sin hacer nada. Al fin tengo un tiempo libre de la universidad, y debo aprovecharlo. Además, tengo un buen presentimiento de todo esto, y creo que es porque estoy más tranquilo, y me siento más fuerte que antes. Pero, ¿y si las cosas no salen como quiero? No me preocuparé por ello hasta que suceda. Primero que todo, tengo que tener paciencia. Hay más tiempo que vida, así que no tengo prisa. Por otro lado, ¿de qué me sirve preocuparme de algo que no sé si sucederá? Sería una tontería ponerme triste por algo que al final resulte positivo, ¿no? Pero tampoco tengo que esperanzarme mucho. Lo último que quiero es volver a despedazarme. Tengo que llevar las cosas con calma, empezar poco a poco. Roma no se construyó en un día. Y recordar que sólo fracasaré cuando yo crea que he fracasado.

Tengo que tomarme las cosas con calma, y pensar bien qué es lo que quiero. No quiero que mi sueño resulte una pesadilla. De hoy en 8 días, empiezan mis vacaciones, así que ya veremos qué decido para entonces, y cómo resultan las cosas. De todos modos, lo último que se pierde, son las esperazas, ¿no? :)

1 comentario:

Carla dijo...

Es correcto... Nuestro eterno dilema con las esperanzas... :S