martes, 17 de junio de 2008

Time flies, time flies... Watch how it passes by...

El tiempo si que pasa rápido. Hoy hace un mes inicié el blog (con razón ayer estaba tan nostálgico... y de ahí el poema). Bueno, aunque tenía la fecha en mente, no había asociado la nostalgia de ayer con la fecha. Me parece tan increíble, ya pasó un mes. ¡Cómo ha costado! Se siente tan lejano y a la vez tan cerca... Un sentimiento paradójico, verdaderamente. Como el recuerdo de un dolor tan intenso, que solo recordarlo, te duele. Pero, en realidad, fue hace ya un mes y un día. El tiempo avanza, el calendario corre, pero el dolor camina lentamente. Es curioso. Es como si el dolor tuviera su propio reloj y caminara a su propio ritmo, sin importar cuán rápido es todo alrededor. Sentimos como nos jala, como nos retiene. Es como que cada día cargamos con dos días en nuestros hombros. A veces, la carga es más liviana, a veces, más pesada. Pero ahí se mantiene.
Tengo que admitir algo: tengo miedo de las vacaciones. Realmente, les tengo miedo. Van a decir que estoy loco, que quién en su sano juicio desea estar lejos de las vacaciones. Les tengo miedo. En clases, tengo cosas en las qué pensar. Tengo trabajos que hacer, ensayos, programas, cálculos, correr, pensar... Tengo tantas cosas que hacer que no me dejan tiempo para ponerme triste. Pero, cuando lleguen las vacaciones, todo eso disminuirá drásticamente. Más tiempo libre. Menos obligaciones. Menos en qué ocuparme. Y más tiempo para pensar, y recordar. Me encantaría poder salir todos los días con mis amigos, o algo así. Pero sabemos que no es posible. Algunos días, inevitablemente, pasaré todo el día en mi casa. Y son esos días los que temo. Claro, podré dormir hasta tarde. Y algunos días tendré que ir a trabajar. Pero... Me entienden? Por primera vez en mi vida, deseo no tener vacaciones. Sé que las necesito. Mi cuerpo está ya realmente bastante golpeado con todo.
Tengo otra cosa que admitir: me convertí en un work-a-holic, todo por la misma razón. Yo, típica persona hogareña que no le gusta hacer mucho loco, que prefiere quedarse leyendo un libro a estudiar, o viendo tele a ir a alguna fiesta porque, simplemente, a veces no tengo ganas de salir, o alguien que prefiere dejar una tarea de último porque prefiere dormir/leer/comer/vegetar... Y ahora, trabajo todos los días horas extra, casi no duermo, estoy sacando excelentes notas (a un alto precio), y si estoy solo, pienso en las tareas que tengo que hacer, en el trabajo pendiente, en si cerré la oficina, en cómo terminar una base de datos, en cómo hacer la página web. En el trabajo, estoy con 4 departamentos distintos, cada uno con más o menos 3 proyectos, y yo solo debería atender un departamento. Me metí en un proyecto a nivel nacional, estoy realizando giras (si, giras, de irse un día con un pequeño grupo de personas a planear proyectos en varias zonas del país), llego a mi casa y trabajo hasta la media noche (a veces más)... Ahora que hago el recuento, si que estoy metido en demasiadas cosas. Y lo peor es que no me quejo de nada. ¿Lo disfruto? Si, lo admito, lo estoy disfrutando. Y eso es algo que yo no hacía nunca. Estoy trasnochando por cosas que no son de mi estudio. Y a pesar de todo, hago campo para el estudio, y una ocasional salida con los amigos. Pero paso trabajando 24/7. Hace ratos no leo un libro, hace ratos no me quedo viendo al techo, hace ratos no veo televisión. Mis pequeños descansos son... bueno, mi blog, y comer. ¡Ni siquiera veo los partidos de la EuroCopa, sino que me pongo un walkman, y los oigo mientras trabajo, y a veces ni les pongo atención! ¡Si! A eso he llegado. Claro, me volví extremadamente eficiente. He terminado demasiados proyectos, en mi trabajo todo me está saliendo de maravilla, me ascendieron, mis notas están mejores que nunca, y mi cerebro funciona a mil por hora. Y claro, mi cuerpo está pasándome la factura. Tanto tiempo sentado frente a una computadora (o a veces, trabajando en varias computadoras a la vez, transportándome por medio de la silla con ruedas en las patas...) me ha dado serios problemas de espalda, cuya consecuencia es que mi papá (es médico) me tenga que infiltrar (que por cierto, duele bastante...), tengo la cara de un drogadicto o algo así, y paso como al borde de enfermarme, sin llegar a enfermarme (ese típico dolorcito de garganta)... Ha sido un precio demasiado alto, pero no me quejo.
Bueno, como ven, mi vida ahora gira en torno al trabajo, a la universidad, y todo lo que implica. Ahora, en vacaciones, todo eso desaparece (la gran mayoría). Todo lo que me mantiene entretenido y ocupado, se ve reducido. Y ese exceso de tiempo libre que deja mucho espacio para pensar y recordar (y deprimirme, posiblemente)... Ese es mi temor. Realmente, no sé qué pasará en vacaciones. Me quedan 10 días de clases. Uno que otro examen, y ya. Y cuando uno tiene tiempo libre, el tiempo pasa más lento. Así que serán unas largas vacaciones, lamentablente (si, no puedo creer lo que estoy escribiendo...).
Bueno, ya son las 11. Fin de mi descanso. A seguir trabajando. A seguir trabajando... Ya pasó un mes... Cómo vuela el tiempo...

1 comentario:

Carla dijo...

Jaja, bueno, cuente conmigo como distracción para las vacas cuando podamos... :P