Hoy si que ha sido un día movido. Todo empezó tranquilo, me levanté, me alisté, etc etc... Y salí de mi casa a recoger el bus. Y cuando doblé la esquina, veo pasar mi bus y yo como "NO!!!!" y empecé a correr como loco para alcanzarlo en la parada del Saint Francis. Pero para llegar tengo que correr como loco y subir una cuesta de 300 m. Y corrí y corrí, y corrí. Y llegué! Me hice lanzado a la calle para agarrar el bus, y por suerte no venían carros, así que logré alcanzar mi bus. Llegué a mi clase de japonés, y hoy teníamos que cantar una canción japonesa. Y uno de mis compañeros de clase tenía una guitarra, así que pasé como 20 minutos sacando la canción en guitarra, y al final, logré sacar tanto la letra como la canción. La profesora me felicitó en japonés (fue eso, o me mentó la madre, una de dos...). Luego, como siempre, salí corriendo de japonés para llegar a mi clase de Seminario de Realidad Nacional. Y justo frente a Sociales, había una gente bailando salsa con música y no se qué. ¿Y qué hice yo? Me puse a bailar. Fue TAN divertido. No conocía a nadie, pero cómo bailamos. Y pensé: "¿Qué importa llegar unos minutos tarde a seminario?". Y cuando veo que toda la clase de Seminario iba bajando las escaleras a ver la actividad, y claro, me verían bailando. Pero no le di importancia, y seguí bailando de lo más tranquilo. Pero después empezó a llover, así que subimos a la clase otra vez, y todo el mundo molestándome y que cuándo íbamos a bailar. Después de Seminario, fui a almorzar con unas amigas, y luego, a trabajar. Apenas llegué, mi jefa me mandó a Informática a ayudar a uno de los asistentes a traer unos cuantos equipos. Creí que serían unos cuantos. Pues no... Eran 25 computadoras, 25 monitores, 25 teclados, 25 ratones, 25 mesas (y no eran nada pequeñas), y lo peor: todas estaban en el segundo piso. Y teníamos que revisar las placas que tenían para hacer el inventario, así que yo, vestido todo de blanco, terminé lleno lleno de tierra de estar gateando, literalmente, por el suelo para ver las placas de los escritorios, que convenientemente, estaban en la parte inferior, con uno que otro chicle ahí (yummy...). Así que mi compañero y yo, junto con otros 2 ayudantes, empezamos a agarrar lo que podíamos, bajar las escaleras con el mayor cuidado para que nada se cayera, subirlo al pickup (que era diminuto), y así hasta que el carro estuviese lleno, ir a dejar las cosas a agronomía, descargarlas, volver a informática, y así. Tras de eso, unas placas no correspondían, así que teníamos que ir a hablar con una señora que estaba toda amargada y no nos quería ayudar. Gustavo y yo (que éramos los dos asistentes a cargo del traslado de los equipos) estábamos literalmente deshidratados, y esta señora tenía una montaña de mango verde con salsa lizano y sal en el escritorio, y una botella de 2 litros de té frío, con gotitas de condensación de lo fría que estaba. Los dos estábamos muriéndonos por agarrar mango y té, pero no podíamos... Luego, procedimos a montar las mesas, cada uno cargando 2 mesas a la vez, y bajando ya fuese por ascensor (que a veces no cooperaba porque no subía, o la puerta no cerraba porque las mesas no cabían), hicimimos un viaje nuevamente hacia agronomía. Descargamos las mesas, y luego, regresamos a informática. Íbamos en la cajuela, cuando de repente, se vino un ventolero... Y mi gorra salió volando y cayó en la calle! Y yo veía como los carros le pasaban por encima, y cómo mi gorra se iba alejando. Pero era de mis gorras favoritas, así que me hice lanzado del carro en movimiento y caí como en el borde de la calle, y me pegué el golpe de mi vida, pero no tuve como mucho tiempo para sentarme porque sino me atropellaban. Y vi como una señora recogió mi gorra y la guardó en el bolso, y pensé "Si me roba la gorra, es que yo puedo matarla...", así que corriendo tan rápido como podía, con la rodilla adolorida (nada serio, pero si estaba doliéndome un poco), fui hasta donde la señora. Llegué y le dije "Disculpe, señora, ¿no vio una gorra blanca?", y ella me dijo "¿Gorra blanca?", aparentando confusión, y yo le iba a decir hasta de qué se iba a morir si no me daba mi gorra, cuando una señora ya mayor, que aparentemente estaba hablando con la que tenía mi gorra, le dijo "¿Ve? Le dije que ahorita llegaría el dueño de la gorra. Désela." La otra mujer sacó la gorra del bolso con cara de "Yo la quería", y me la dio. Y dirigiéndome a la señora mayor, le dije "Muchas gracias por su honestidad, señora", y me fui. Caminé hasta computación, ya que mi gorra se había caído como a medio camino. Y cuando llegué, me senté y me revisé la rodilla, y si estaba sangrando un poco, pero nada serio. Pero bueno, qué se le iba a hacer. Seguimos cargando mesas... Al final fueron como 4 horas de carga y descarga. Terminé todo sudado, cansado, sumamente adolorido, con hambre y sed... Pero logramos hacer todo el trabajo hoy mismo. Ya, más tarde, llegué a mi casa completamente muerto del cansancio, y me fui a tirar a mi cama. Llegó mi mamá y me hace "Vieras que te tengo una sorpresa. Me voy a comprar un BeGo 2008" y yo le respondí "Wow! Felicidades!" y me dijo "Pero quiero que sea tuyo. Eso sí, vos le ponés gasolina y lo cuidás, y claro, si alguien lo ocupa, se lo prestás. Pero vos mandas sobre él, ¿de acuerdo?". Yo no podía creer lo que estaba escuchando. Mi mamá se iba a comprar un carro 4x4 del año 2008, azul, con full extras, y me lo iba a dejar a mi cargo. Disculpen si se me sale una lárgima... Y obviamente le dije que sí. Aparentemente, todo esto fue por mis notas recientemente (no hay nada que por bien no venga, verdad?). Y bueno, me quedé en mi cama, viendo al techo y tratando de establecer comunicación con mis extremidades sin mucho éxito, cuando entra mi papá a mi cuarto. Yo tenía los ojos cerrados, pero lo oí entrar. Sin embargo, no dijo nada. Yo me extrañé, pero no hice nada. De repente, sentí como algo peludo en mi cama y creí que era mi dálmata, y dije "Leia, fuera!" (se llama Leia, por si acaso), pero cuando abrí los ojos, era una bola amarilla que me estaba viendo directamente a los ojos. Era un cachorro! Bueno, cachorra. Una golden retriever de 2 meses en mi cama. Y mi papá atacado de la risa. "Mae, ¿y esto? le pregunté. Me dijo "Es tu nueva mascota" y le respondí "¡¿QUE!? ¿¡Tengo una golden retriever?!" y me dijo "Si. Me la ofrecieron, y como sé que te fascinan, la acepté. Es tuya."
Así que, tengo ahora una dálmata y una golden retriever. En una semana, tendré mi propio carro. Y ha sido un día totalmente espontáneo. Ni yo puedo creer éste día. Increíble, ¿verdad? Jajaja... Asombroso, realmente. Me tengo que ir a estudiar, pero ahí estaré poniendo más entradas con más noticias de lo que está sucediendo. Sé que éste iba a ser un año con muchos cambios, pero... Bueno, las sorpresas están a la vuelta de la esquina.
1 comentario:
Ah, poema que me recordó su entrada anterior, de Emily Dickinson:
Pain has an element of blank;
It cannot recollect
When it began, or if there were
A day when it was not.
It has no future but itself,
Its infinite realms contain
Its past, enlightened to perceive
New periods of pain.
...Aunque me alegra montones que todo vaya hacia arriba.
Publicar un comentario