A continuación, haré una pequeña lista de mis notas personales de esta noche.
1- Si voy a tomar mucho, buscar donde ir a dormir que no sea mi casa. Aunque sea en el carro, pero no en mi casa.
2- Si voy a tomar, nunca, NUNCA, combinar tequila con jagers. Simplemente... no...
3- Si voy a tomar, darle mi celular a alguien de confianza, ya que uno puede marcar números a los que uno NO debe llamar. Ej: Ex-parejas, enemigos, o peor... a mis padres.
4- Después de 12 tragos, no importa qué rayos esté tomando... Parar aunque sea por media hora.
5- Si sé que voy a morir por intoxicación, tener a mano, o donde sea que vaya a ser mi lecho de muerte, las siguientes cosas:
* Agua mineral
* Tomate en tajadas
* Sal
* Suero oral
* Papel o servilletas... Da igual
* Alguien de confianza que se encargue de darme lo anterior, en ESE orden, excepto las servilletas que deben estar presentes en todo momento, y en cantidades navegables.
6- Si voy a tomar mucho, comer bastante una hora antes. Eso sí, nada lácteo...
7- Contar con un amigo que sea capaz de llevarme alzado al carro, o al menos 2 amigos que me aguanten.
8- Hacer que todos juren que cualquier cosa que yo diga en mal estado, no saldrá de ese círculo de amigos.
9- No llevar cámara fotográfica. Mejor pedirle a alguien que lleve la de él/ella y se encargue de las fotos.
10- Si es mi cumpleaños, y voy a festejarlo, darle esta lista a la persona de más confianza para que se encargue de que se cumpla, porque de FIJO, voy a morir en la fiesta. Y probablemente no recuerde nada al día siguiente... o días siguientes...
Esta es una pequeña lista. La tuve que hacer de 10 puntos máximo por asuntos de comodidad, pero es lo más básico e importante para esas situaciones. Todo esto lo saqué después de muchos años de investigación en el campo, tanto por experiencia propia como por observación de campo y situaciones de vida (ajena) real.
Ahora, ¿de dónde se me ocurrió ésta idea? Hoy fue la fiesta de cumpleaños de una de mis mejores amigas, y... bno... Mejor no entro en detalles. Solo quiero decir que hoy me gané el cielo, viaje ida y vuelta, todo incluído.
Como nota aparte, me di cuenta que hay algo que me gusta más que la computación (mi carrera actual, para los que no sepan), y es la medicina. Con los sucesos de ayer, y otros cuantos de hoy, me di cuenta que realmente me gusta la medicina. Claro, ya es muy tarde para cambiar de carrera, ya estoy en mi 3er año de computación, y además, le había prometido a mis padres no cambiar de carrera. No digo que no me apasione la computación o algo así, adoro esta profesión. Pero si pudiese devolverme en el tiempo, y (muy importante) le hubiese puesto suficientes ganas al colegio como para tener una buena nota de presentación para la universidad (me fue excelente en el examen de admisión... Mi problema fue la nota de presentación del colegio, ya que yo era, y lo admito, TAN vago, que mi nota era un 78... y aún así logre entrar a una de las mejores universidades del país, en una de las 7 carreras más solicitadas... Quiere decir que no es que yo sea tonto, es que yo FUI un idiota y un vago en el colegio...), y me pusieran a escoger entre medicina y computación, me iría por medicina. Pero creo que me tendré que conformar con ser médico de máquinas, y paramédico en caso de emergencias. Voy a ver si hay alguna forma de hacerme paramédico de la cruz roja... Tengo un primo que estudió computación, y es paramédico, así que... Nunca se sabe. Sería una bonita forma de cumplir ambas aspiraciones.
Creo que aún puedo contar una pequeña historia. Le comenté de esta repentina aspiración a mi padre, y él me dijo que tal vez hubiese tenido problemas por mi temor a la sangre. Sin embargo, analizando lo que sucedió con el temblor y que tuve que hacer de médico por unos momentos, llegamos a una interesante conclusión. Mi temor no es la sangre, sino lo que la sangre representa: dolor físico. Fue extraño, porque yo he ido a operaciones grandes, donde abren a las personas de par en par, y nunca sentí asco ni miedo, porque la persona estaba inconsciente. Pero si me ponen una persona con una fractura de fémur, gritando de dolor, probablemente quede horizontal... Al mencionar esto, mi papá me comentó una anécdota personal.
Cuando una persona estudia medicina, pasa los primeros años metido entre libros, y ya como al 4to año, lo meten a hospitales, a tratar pacientes, y usualmente, a emergencias. El primer día que a mi papá le tocó ir al hospital, en su primer día de 4to año de medicina, le tocó emergencias (mala suerte...). Y todo estaba tranquilo, hasta que llamaron de emergencia (duh...) diciendo que un muchacho estaba subido en una palmera bajando cocos, cuando se cayó del árbol, y como si fuera poco, cayó en una estaca y la estaca lo perforó de lado a lado en el estómago. Minutos después, llegó el muchacho, agonizando, con la estaca, literalmente, atravesándolo de lado a lado. Mi papá casi se desmaya (cosa que me asombró mucho con todo lo que mi papá ha atendido a lo largo de su carrera como médico), corrió hasta el baño, y se sentó en el suelo. Puso la cabeza entre las piernas, tomó agua, y agarró un poco de fuerzas. Se levantó, fue otra vez a donde estaba el muchacho, y otra vez salió corriendo al baño, medio descompuesto. Y así un rato, hasta que llegó un momento donde veía al muchacho hecho pedazos, y no sentía nada. Y desde entonces, nunca volvió a sentir asco o miedo. Él también sufría el mismo problema que yo sufro actualmente: el miedo de la sangre por su relación con el dolor. Y tiene mucho sentido, realmente... Tengo el problema de que ver a alguien sufriendo físicamente me afecta mucho. Así que... Quién sabe. Si hubiese sabido que mi problema era este, estaría estudiando en alguna universidad privada medicina (lo cual creo muy poco posible porque sale MUY caro, pero igual...). En fin, esto era solo como dato interesante del día de hoy.
Ahora si, creo que ya la entrada me quedó demasiado larga. Pero no la voy a recortar porque... di, es mi blog! XD Por ahora, buenas noches!
2 comentarios:
holaaaa! qe tl? solo pasaba! qe hacia ya qe no te firmaba! bs!
Goddamn you, spammer!
Enfin... Bienvenido a mi mundo en cuyo caso mi arrepentimiento es mayor porque a mí me daba sobrada la nota de admisión. Yo me volví imbécil hasta que puse un pie en la ECCI.
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