Bueno, el día fue más inesperado de lo que pensé. Y fue un día que realmente me puso a prueba. Tuve que poner a prueba mi honestidad, mi valor y sobretodo, mi lealtad hacia mí mismo. Y Dios, ¡cómo costó! Y no sé con certeza si fue la mejor decisión, pero fue mi decisión y lo que creo que era lo mejor. Hoy cerré una puerta por mi propia voluntad. Y requirió mucho de mí, pero lo logré. Mi intención no era hacer daño a nadie, sino evitar más daños. Y sé que tengo la capacidad de abrir ésa puerta cuando crea que es el momento indicado.
Dejé muchas cosas del otro lado de la puerta, pero me dejé muchas cosas conmigo que sé que necesitaré en el futuro. Y sé que del otro lado, también las cosas irán mejorando con el tiempo. Pero por ahora y quién sabe por cuanto, serán mundos distintos.
Tengo que admitir que si costó, pero también debo admitir que se siente bien poder tener certeza de que ahora, puedo seguir adelante, y que realmente, no queda ningún rencor ni nada por el estilo. No hay nada que perdonar ni nada de qué arrepentirse. Y puedo volver a mirar hacia atrás ocasionalmente, y sonreír.
A causa de todo esto, apenas llegué a mi casa, saqué la viola, y toqué por varias horas sin parar. Y no toqué ninguna canción de memoria. Simplemente toqué lo que sentía, y fue realmente agradable, como una libertad nueva. Como que por un momento, pude ver todo a mi alrededor desde un lugar lejano, y sentarme a observar. Y todo se vio tan sencillo desde ahí... Como cuando uno ve un edificio de cerca y simplemente no se puede ver el último piso, pero cuando te alejas, ves que realmente era más pequeño de lo que imaginabas y observas detalles que no habías visto antes... Así me sentí.
Realmente, veo que la música será mi nuevo pilar. Tengo a mis amigos, tengo a mi familia, tengo mi universidad, mi trabajo, y muchas cosas en qué apoyarme. Pero la música llega más allá. La música me oye, y al mismo tiempo, me habla. Es una especie de purificación. Si estoy muy mal, o me siento solo, o algo triste, mi viola estará ahí, siempre lista para ayudarme. Y si es un caso extremo, siempre puedo ir a visitar a mi queridísima Elena. Tengo una meta nueva para este año: volver a ser igual de bueno en la música que antes, y mejorar. Tomará mucho esfuerzo, volver a desarrollar los músculos en los dedos, la velocidad en mi mano izquierda, y la espalda para mantenerme firme, pero es otro reto personal. Otro de mis juegos.
Hoy aprendí que a veces es necesario tomar el valor y realizar un cambio o una decisión importante para poder seguir adelante. Y a veces puede parecer arriesgado, o que sea demasiado para mí, pero si realmente creo que así, puedo seguir adelante, el riesgo vale la pena. Y entre más cueste, más tengo que esforzarme. Los cambios son necesarios, ¿no? Y a veces, los que más necesitamos, son los que más cuestan (conste, no quiero decir que los que más cuesten son los que más necesitamos). Pero de todo se aprende. Y como puse en mi primera entrada: "Una puerta se cierra, cien puertas se abren... Y una ventana..."
Buenas noches.
No hay comentarios:
Publicar un comentario